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Artículos de broma

Sánchez deja el cubismo

La principal noticia de la entrevista de Jordi Évole a Pedro Sánchez es que quien fuera el líder del PSOE ha recuperado su aspecto habitual. Sabedor de cuánto le favorece la pantalla sobre la que proyecta sus sentimientos, Pedro Sánchez siempre hizo de su cara el espejo de su alma. El vencedor de las primarias era la representación de un proyecto joven que sonreía seguro de su porvenir. En el desalojo del socialista madrileño Tomás Gómez asomó involuntariamente su parte oscura pero parecía iluminada con primor hollywoodiano. En las derrotas electorales era la imagen de la superposición a la adversidad de una parte del país insensible a la corrupción. La semana pasada, al final de la sucesión de cataclismos políticos y personales, el rostro de Pedro Sánchez estaba tan desencajado que parecía una interpretación cubista de sí mismo. El retrato cubista de Pedro Sánchez no "dialogaba" con la casa surrealista del socialismo donde, como en los cuadros de Magritte, es de noche a plena luz del día. En el anuncio de la renuncia al escaño proyectó unas lágrimas que produjeron la tormenta de flashes. Llorar está permitido desde que lo hacen los entrenadores de fútbol cuando los echa la directiva. Estaba tristón pero ya no era un míster Potato armado por un niño alternativo. En Salvados, mate por la pérdida de brillo que se produce al pasar de líder a referente y pese a la brizna blanca que le desfleca el color del pelo, Pedro Sánchez salió recompuesto. Así sube al coche para llevar la representación en exclusiva de su propia marca por toda España en un intento con más de quijotez que de sanchez. Aunque mengua, el PSOE aún es grande y mañana será otro día pero la coronela Díez y el chusquero Fernández tienen que empezar a buscar un voluntario que ofrecer en un congreso que intentarán lejano porque hoy todo brota lejos de ellos.

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