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Canarias habla del Sahara en la ONU

La situación de los 17 territorios que hoy están en litigio en el mundo se debate todos los años, por estas fechas, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, en la cuarta comisión de Descolonización. En esta cita tiene cabida, como peticionario, cualquier ciudadano que quiera aportar su conocimiento y su visión a los países miembros que la forman, lo que supone un aire de novedad frente al cerrado ambiente gubernamental.

España acude cada año a reclamar Gibraltar al Reino Unido, e invariablemente le responde -además del país colonizador- un peticionario gibraltareño. En octubre pasado Fabian Picardo, ministro principal del Peñón, rechazó de forma categórica la propuesta española de soberanía compartida para mantener el estatus comunitario tras el brexit. La bandera española no ondeará sobre Gibraltar "ni en cuatro ni en 4.000 años. Nunca significa nunca. No significa no", alzó la voz Picardo en la sala de sesiones. Hubo también dos pintorescos peticionarios de las Islas Vírgenes que pidieron, en discursos apocalípticos, que Dios condenara y castigara a todos los miembros de la Comisión por no atender sus reclamaciones.

Es tradición ya la cita para tratar la situación del Sahara Occidental, en la que los representantes de Marruecos y Argelia ofrecen abiertamente sus diferentes de criterio, en ocasiones con agrias discusiones. En los últimos años Argelia reclama de forma insistente en que los peticionarios no mencionen a su país cuando hablen del territorio en litigio, pero estos no tienen opción de eludirlo cuando se refieren a los campos de Tinduf, que están precisamente en Argelia.

Así ocurrió en la última sesión, en la que el presidente de la Comisión tuvo que suspenderla en dos ocasiones para encauzar la reclamación de Argelia ante la perplejidad de Marruecos. "Tinduf no está en el espacio, está en Argelia, y Argelia es parte del conflicto. Si seguimos con esta mascarada, los peticionarios no podrán expresarse", trataba de razonar el representante marroquí ante el presidente de la Comisión, el croata Vladimir Drobnjak. Aunque Drobnjak parecía más preocupado en lograr que tomaran la palabra - en sólo dos tardes y media- los casi 100 peticionarios que se acercaron a la Comisión.

El número de peticionarios es similar casi todos los años y se dividen, casi a partes iguales, entre el bloque de Marruecos y Argelia (Frente Polisario). Su intervención se asigna por orden de solicitud, aunque Ahmed Bujari, el resabiado representante del Polisario, siempre logra colocarse en los últimos puestos, supongo que para tratar de decir la última palabra. Bujari lleva viviendo en Manhattan desde al menos 1993, pero antes fue representante en Canarias, cuando amenazó a los pescadores canarios con "hambre o la orfandad" si transitaban por aguas del Sahara Occidental. En 1985 fue expulsado de España por el ataque a la patrullera Tagomago de la Armada Española y al pesquero Junquito, cuando era representante para Europa del Polisario.

Entre los peticionarios canarios ha habido varios personajes ilustres a lo largo de la historia de la Comisión. Los dos ex presidentes del Gobierno de Canarias Lorenzo Olarte y Fernando Fernández hablaron en su día a favor de la tesis de Marruecos, mientras que José Miguel Barragán, Elfidio Alonso y Carmelo Ramírez apoyaron la tesis del Polisario. Julio Bonis dejó su discurso entre dos aguas cuando era consejero de la Presidencia. Quizás el que haya asistido en más ocasiones sea el ya exprofesor Rafael Esparza, que coincidió en una ocasión con otro grancanario, Javier Bardem. También es relevante la asistencia en varias ocasiones del ex coronel de la Guardia Civil Miguel Ortiz Asin, canario de adopción que preside el Foro Canario Saharaui y que estuvo destinado en el Sahara durante los últimos años de la ocupación española.

Un ilustre peticionario de este año fue Erik Jensen, ex Representante Especial del Secretario General de la ONU para el Sahara y quien escribió el Sahara Occidental, anatomía de un punto muerto. Jensen presentó en Nueva York la segunda edición de su libro y se mostró orgulloso de haber sido el primero de hablar de la autonomía como solución al conflicto, lo que fue una idea muy revolucionaria en su momento.

¿Y de qué hablaron los peticionarios en la última sesión? En los dos bandos, Marruecos y Argelia, los peticionarios inciden en los derechos humanos, tanto en el Sahara Occidental como en Tinduf. Luego hay una línea que alerta sobre el terrorismo, las armas y el narcotráfico en la zona controlada por el Polisario, sobre la corrupción y en el desvío de ayuda humanitaria y acerca de la necesidad de contar con un censo de los refugiados, a lo que se niega Argelia. Otros hablan del desarrollo económico y social que se viven las ciudades del Sahara Occidental y varios ex polisarios repasan sus cuentas pendientes con el Frente Polisario por desaparición de familiares o por haber sufrido represión. En total, como decía, casi cien peticionarios de todos los continentes, con especial presencia de África, Europa y América y, en menor medida, de Asia.

Yo hablé de algo diferente. La manipulación del Polisario con el caso Haidala, un reportaje que fue publicado en LA PROVINCIA y en el que narro, con pruebas sobre el terreno, cómo un pequeño delincuente común por drogadicción y asalto con arma blanca, desarraigado de su familia, muere como consecuencias de las heridas recibidas en su último asalto, y el Polisario lo convierte en un mártir de la causa cuando nunca había manifestado querencia política alguna.

Cuando acabé la exposición de tres minutos, una joven polisaria me reconoció la manipulación en el caso Haidala, pero con el argumento de que Marruecos también manipula. Luego me dijo que debía visitar Tinduf, a lo que le contesté que ya lo había hecho "cuando el Junquito". "¿Y eso qué es?", me preguntó ignorante -quizás por su juventud- de aquel episodio negro que sufrió Canarias en manos del Frente Polisario en 1985, y que cerraba una larga lista de ataques a pesqueros canarios.

Venezuela es uno de los países que más activos se mostró apoyando al Frente Polisario. Rafael Ramírez, su represente, ya tuvo hace meses un duro enfrentamiento con el embajador marroquí, Omar Hilale, porque se empeñaba en darle la palabra al Polisario en el Comité de los 24, cuando no es un país miembro. Ramírez "tiene una posición ideológica" en el asunto del Sáhara Occidental y va en contra del "reglamento interno" del Comité, se quejaba el representante marroquí.

Lo cierto es que Ramírez mostró visiblemente su enojo en esta cuarta comisión de octubre cuando el venezolano Richard Vargas habló a favor de Marruecos. Resultaba divertido verle como se removía en su sillón. Una imagen también triste de un estilo sectario que combate las diferencias de ideas como si de una enfermedad se tratase.

El Polisario, perpetuando a una élite, está en una situación que se le escapa de las manos por su inacción y la mala situación de los refugiados, faltos de libertad y sin recursos por igual. Ya son 37 los países que han retirado el reconocimiento al Polisario, mientras crecen las voces críticas internas.

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