Como la que cuenta del pueblo de Teror, oída en la calle Real de la Plaza. El guía señala a lo alto de la montaña, por detrás de la basílica, y explica a su fascinado grupo turístico que "todos los que vivimos en el pueblo bajamos de aquellas cuevas". Y el punto uno, "es que en esa montaña en concreto no hay cuevas para tanta gente". Y dos, que "les obliguen a estudiar algo más de nuestra historia".