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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Brito quiere ser como Samsa

Hay gente en Podemos que pretenden que sus votantes les sigan en sus juegos de magia en plan Tamariz, en sus desdoblamientos de personalidad, y si me apuran, en el kafkiano proceder de hoy me acuesto Samsa y mañana me levanto convertido en un insecto. Lo digo por Juan Manuel Brito, y no es el único, que no termina de aclarar en la entrevista de Haridian Mederos qué sabor tiene el cóctel de Sí se Puede con Podemos. La verdad es que uno, al igual que muchos votantes estupefactos (no militantes), está un poco cansado de estos solapamientos, que en rigor parecen meros oportunismos más que cuestiones de la nueva política. No tengo ni animadversión ni simpatía por Pita ni por Doreste, ni tampoco me provoca tilín la pelea entre Errejón e Iglesias, es decir, no echo más madera. Ahora, veo una falta de respeto a la cordura estas exhibiciones de aparente doble militancia, que, tiempo al tiempo, volverán a pasarle factura electoral al conglomerado, como así sucedió en la última cita, nada menos que una fuga de un millón de votos que ya no podían traducir el batiburrillo que trasladaban los candidatos. Pero lo peor de todo no es que a Brito le apetezca tener los huevos en dos sitios a la vez, quizás para probar fortuna, sino que los jóvenes airados, politólogos, están a gusto entre la ingeniería más sucia de las luchas intestinas de los partidos. Y ellos, por lo menos en la hora y el día de la Puerta del Sol, prometían lo contrario, decían que querían matar al padre, cometer un parricidio purificador con el sistema de convencionalismos heredado de la transición política, abrir el abanico del debate, fortalecer los programas y no los personalismos. Igual que me indigesta no saber hacía dónde va su mancha de aceite, también lo felicito por reconocer una verdad campanuda: "Podemos tiene unas carencias democráticas importantes". ¿Pero él está dentro o fuera?

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