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La que se avecina

El nuevo equipo

El nuevo equipo de Rajoy sigue con las guindas de Guindos: Montoro, monte de oro (en alemán, Goldenberg, un primo mío) y Fátima Báñez, ministra de Desempleo e Inseguridad Social, muy eficaz en ambas cosas.

Pasaron 300 días, o así, y todo sigue igual que antes. O peor. Rajoy esperó -como buen jugador de póker que es- a que las izquierdas se pelearan entre ellas; a que el PSOE decapitara a Pedro Sánchez, se alejara de Podemos y le diera el poder a él. Y al final se lo dio? ¿a cambio de qué? Obviamente de nada.

Fue una rendición incondicional en toda la línea, por la que pasarán a la historia universal (¿de la infamia? ?al menos de la torpeza política) Felipito Tacatún González, Zapatero patatero, y los barones -varones y hembras- del PSOE.

En Il Gattopardo todo cambiaba para que todo siguiera igual. Aquí ni siquiera. Rajoy, como un rajá, manda, y ni finge cambiar. ¿Para qué? Los ricos cada vez más ricos y los pobres más pobres. Y él satisfecho, feliz. Todo sigue igual o peor para los de abajo.

El gran beneficiado políticamente -aparte de Mariano- será Unidos Podemos que acopiará multitud de votos desperdiga- dos por una izquierda despan- zurrada, desilusionada de un PSOE de derechas, y los utilizará para su conveniencia política apenas pueda. Más tarde o más temprano.

La debacle del PSOE quizá la pueda evitar Pedro Sánchez, si logra recomponer, empezando desde abajo, el juguete roto de su partido. Recibió denuestos, insultos y patadas de todos lados, de enemigos y supuestos amigos por igual, pero mantuvo el tipo, los principios operativos (no, no y no) y la conciencia y hoja de servicio limpias, mucho más que muchos en su partido. La tiene cuesta arriba, pero puede ser.

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