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Elizabeth López Caballero

El lápiz de la luna

Elizabeth López Caballero

¿Qué precio le pondrías a tu vida?

El otro día me dijeron que tenía una visión muy negativa de la vida, que aún era joven para haber perdido la fe en el ser humano, que ya tendría tiempo para ello. Yo intenté argumentar -sin mucho éxito- que más que negativa era realista. Quizá es cierto y mi edad juega en mi contra, tal vez no soy suficientemente objetiva en mis juicios de valor, pero es que cuando intento encontrar una luz, agarrarme a cualquier atisbo de esperanza en la que el ser humano no haya perdido los valores -y la cordura-, recibo, como un jarro de agua fría, noticias en las que las personas en lugar de hacer gala de la bondad, lo hacen de la maldad, como si en el libro de Eduardo Galeano estuviéramos con las patas arriba, y el ombligo en la espalda o la derecha donde la izquierda. Vueltos del revés. Porque esa sería la única explicación lógica para poder entender qué macabros motivos han llevado a Yevgeny Pyatkovsky a realizar en Rusia un reality en el que los concursantes, para participar, dan su consentimiento permitiendo así ser violados, mutilados o asesinados. Las bases del concurso especifican que la policía solo intervendrá cuando no se cumplan las leyes (como en cualquier democracia). Pues si violar, mutilar y asesinar no es incumplir las leyes, ¿en qué democracia viven? Sumado a este punto están los requisitos solicitados a los participantes: ser mayores de edad y estar "mentalmente sano". ¿Realmente alguien en su sano juicio se prestaría a participar en algo así? Pues sí, y no solo a participar, sino a pagar más de ciento cincuenta y ocho mil euros para hacerlo. El programa se desarrollará en los bosques de Siberia, a treinta grados bajo cero, tras las lentes de más de dos mil cámaras, perdidos en novecientas hectáreas y sin pistola, solo contarán con un portátil y cuchillos para hacerle frente a los animales y humanos salvajes. Antes de cavar su propia tumba o de adentrarse en la boca del lobo -use el eufemismo que prefiera- serán entrenados por los antiguos miembros de la élite militar rusa (GRU Spetrnaz). Y yo, después de hacerme eco de esta barbaridad, debo restarle importancia al señor Pyatkovsky porque no ha tenido ninguna brillante idea. Sus particulares "juegos del hambre" ya se están jugando en Alepo, donde los rusos también matan y violan, con la única diferencia de que los ciudadanos sirios no han firmado ningún consentimiento para ello. Unos "juegos del hambre" donde la policía tampoco interviene (aun violándose, ya no solo la democracia, sino los derechos humanos), unos juegos de los que todos somos partícipes, también jugados bajo miles de cámaras que intentan recordarnos que hemos fracasado como sociedad. La única diferencia que hay entre el reality de Rusia y la realidad de Siria, es que el ganador del país de Putín recibirá un premio de un millón de euros, en cambio, los sirios no ganan nada, lo pierden todo sin haber querido iniciar la partida.

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