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A la intemperie

Tiene chispa

La rutina post-navideña se parece mucho a la pre. Vivimos en bucle. Los Reyes nos han traído un juego de La Oca en el que cada vez hay más cárceles y más casillas de la muerte, más dificultades, en fin, para llegar a fin de mes, incluso para llegar a la jubilación y, desde ésta, al cementerio. Aumentará el copago, que, como se nos advirtió en su día, es un repago. La nueva ministra de Sanidad quiere alcanzar la fama cuanto antes y sale en todos los telediarios, sea para bien o para mal, para decirse o para desdecirse. No solo no tiene miedo a quemarse, sino que vuela, enloquecida, hacia la llama como mariposa en medio de la noche oscura del alma. La tele tiene algo de llama a cuyo alrededor siempre revolotea un enjambre. Algunos, como el ministro Dastis, se retiran un poco tras las primeras meteduras de pata, vale decir, tras las primeras quemaduras. Otros u otras disfrutan con el dolor o piensan que es lo rentable. De hecho, Rajoy está donde está, además de por la negativa de Rato, por abrasarse cuando lo del Prestige con lo de los hilillos de plastilina y todo eso.

Los programas de televisión vuelven donde solían y los lunes son lunes verdaderos, lo mismo que los martes y los miércoles y el resto de los días de la semana. La radio, a primera hora, emite el parte del tráfico, que es como un parte de guerra, y los autobuses escolares organizan los atascos que les son propios. El parque, a las ocho de la mañana, está frío y hay menos gente caminando de la habitual. El frío, en Europa, sigue matando gente, incluso en la Europa del vodka, y en la de aquí al lado, en Grecia y en Turquía, donde los refugiados se queman las pestañas de tanto acercarse a las hogueras en las que arde su futuro. Los vemos en el telediario, que tiene más de abismo que de informativo. Decía el poeta, no caigo ahora en su nombre, que cuando te asomas al abismo, el abismo se asoma a ti.

El abismo nos mira. Su mirada es la que produce el vértigo que provoca ahora mismo levantarse de la cama, comenzar el día. Nos hallamos ante el abismo del euro y ante el abismo de Trump y ante el de los congresos del PP y del PSOE y de Podemos. Y ante el de las elecciones francesas y alemanas. Pero la nueva ministra de Sanidad tiene chispa. Una chispa al lado de un polvorín.

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