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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Juanjo Jiménez

LA MÁQUINA CHINA

Juanjo Jiménez

Periodista

La enzima AS3MT

Un revelador estudio ha concluido que el personal que desde hace 7.000 años ocupa el desierto de Atacama, en la región chilena de Quebrada Camarones, se ha ido adaptando al arsénico. En las escasas aguas de este erial, uno de los más secos del mundo, los niveles de este compuestos venenoso superan 100 veces los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud, según se explica en el American Journal of Physical Anthropology.

Entrar en el proceso por el cual estos señores se han ido inmunizando al potingue es un lío de variaciones genéticas que protagoniza una enzima, la AS3MT, capaz de metabolizar la sustancia en otras cosas para que no se tupa el organismo.

A los que no estamos habituados al arsénico, tomado en pequeñas cantidades, menos cambarnos la peluca nos puede pasar de todo: desde vómitos a calambres, pasando por entumecimientos, tonturas, dolores del pomo y, cómo no, una diarrea del carajo la vela, porque al parecer todo lo que viene mal dado termina en una diarrea.

La conclusión es la de siempre, que el organismo es la leche y con tal de sobrevivir es capaz de endilgarse cualquier cosa.

Vean si no a la población española. Desde al menos el Descubrimiento de América ha ido evolucionando en siglos de saqueo continuo. Todo el oro que entró por Sevilla salió directamente por otro lado sin que a día de hoy se sepa exactamente quién metió la mano en la lata del gofio. Ayer también se supo que Franco, que tenía un sueldo poco más que de cabo chusquero ya tenía en 1940 una fortuna de 400 millones de euros, en parte gracias a una reventa de café donado por Brasil a España, yepa. Antier también, porque esto es lo que puede dar de sí 24 horas en este país, al que fuera vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, le cayeron cuatro años de prisión por otra parranda de fechorías, y por aquí sin ir más lejos, Cristina Tavío acusa a sus compañeros de partido de hacer trampas muy feas, todo ello sin que ningún isleño o peninsular presente un cuadro de vómitos, de dolores de pomo ni diarreas, de lo que se concluye que AS3MT también muta entre nosotros, metabolizando estos miles de litros de corrupción diaria para miccionarlos sin mayor escozor, molestia o novedad.

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