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El humor de la Guardia Civil

De la trama Púnica (250 millones en adjudicación de servicios públicos a cambio de comisiones ilegales), que ha llevado a la cárcel a Francisco Granados, exnúmero 2 del gobierno de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, hemos pasado a la trama Lezo (desvío millonario de fondos de una empresa pública de aguas hacia bolsillos de particulares), que ha llevado a la detención, entre otros, de Ignacio González, exnúmero 1 del gobierno de Esperanza Aguirre y más tarde heredero suyo en el cargo. Aguirre se ha manifestado desolada por la deriva supuestamente delictiva de dos hombres de su máxima confianza política, y sobre cuya honestidad quiso poner la mano en el fuego cuando empezaron a surgir las primeras sospechas. Habrá que esperar para saber si esta señora con fama de lista fue engañada en su buena fe por estos dos pájaros de cuenta, o por el contrario fue muy descuidada en el ejercicio de su obligación de "elegir y vigilar" a sus colaboradores. Una falta de perspicacia que contradice su aptitud para ocupar el puesto de "cazatalentos" que le ofreció una empresa cuando se retiró de la política. Mientras, hay que admirar el sentido del humor de la Guardia Civil para dar nombre a las múltiples investigaciones sobre tramas corruptas. El caso Gürtel es el nombre en alemán de Correa, su principal cabecilla. El caso Púnica alude al árbol Punica granatum bajo el que se amparaban Francisco Granados y resto de la banda. Y el caso Lezo se inspira en la figura del almirante español Blas de Lezo, que defendió Cartagena de Indias del acoso de una poderosa flota inglesa allá por 1741. El famoso marino perdió en combate una pierna y un ojo y resultó herido gravemente en un brazo, lo que le hizo acreedor a los apodos de Medio hombre y Pata de palo. Y fue precisamente en Cartagena de Indias donde se pudo grabar a Ignacio González y otras cuatro personas con unas voluminosas bolsas de por ahora ignorado contenido. Las implicaciones políticas del caso, entre cuyos denunciantes aparece la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, no han hecho más que empezar. Y a ellas han de sumarse la testifical de Rajoy en Gürtel y los líos entre fiscales por supuestas intromisiones del Gobierno en su tarea. No obstante, la sorpresa de la agitada jornada judicial la proporcionó el director de La Razón, Francisco Marhuenda, que aparece investigado por supuestas coacciones a Cifuentes para que no presentara denuncia contra González, bajo apercibimiento de organizarle una campaña de desprestigio. El conocido periodista, que ocupó cargos de responsabilidad política junto a Rajoy, con quien le une una buena amistad, fue nombrado comisario de policía honorario por el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, pese a las protestas de los sindicatos policiales.

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