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CARTAS A GREGORIO

Manuel Ojeda

Periodista

España sin españoles

Querido amigo, si la historia se repitiera, los españoles volverían a echar a los árabes y a los judíos de la Península Ibérica; a los árabes por sus costumbres y tradiciones y a los judíos porque siempre han querido quedarse con el dinero de los demás.

Pero ya no es así. Ahora resulta que los vascos, que son tan amantes de su cultura y sus tradiciones como los árabes, y los catalanes que les gusta la pela tanto o más que a los judíos, son los que quieren irse y no los españoles los que quieren que se vayan. Ellos mismos quieren dejar de ser españoles aunque, eso sí, sin salir de España. ¿Qué vamos a hacer entonces, Gregorio?

Si es verdad que los judíos eran tan buenos en los negocios, ¿por qué los echamos de España?. Y si los árabes nos trajeron una época de esplendor en la arquitectura, el pensamiento y las artes así como largos períodos de paz y prosperidad, ¿qué razones teníamos para echarles a patadas?

Hoy, desterrados unos y otros de la piel de toro, no hacen más que pelearse entre ellos. ¿Pasaría lo mismo con los catalanes y los vascos? No lo creo pero, en cualquier caso, identificaría más a los vascos con los árabes y a los catalanes con los judíos. Suerte que no tienen frontera común.

De todas formas, si se con- suma la secesión, cundirá el ejemplo y los gallegos, andaluces, valencianos, extremeños... etc., tampoco querrán seguir siendo parte de este país, así que España se quedaría casi sin españoles.

Yo creo, Gregorio, que lo lógico sería echar de España a los que no quieran ser españoles. Que se compren una parcela en el quinto coño como hicieron los judíos. El que quiera quedarse aquí, que se quede a gusto y disfrute de lo mucho y bueno que hay.

Es evidente que entre todos hay muchas más cosas que nos unen que las que nos separan y que, mientras estemos ocupados metiéndonos unos contra otros, alguien estará esperando a que llueva, para ver de vendernos dos paraguas en vez de uno, porque los van a necesitar para protegerse de la que caiga, y eso nos hará a todos más vulnerables.

Divide y vencerás, dijeron los romanos y los franceses, pero lo malo es que si somos nosotros mismos los que nos dividimos, todos perderemos.

El mundo no está hoy por disociarse sino para unir fuerzas. Esa era, al menos, la intención de la Unión Europea.

Si yo fuera vasco o catalán no intentaría diferenciarme de los españoles, intentaría que ellos se pareciesen más a mí, es decir, que los españoles fueran cada vez más vascos o catalanes. Es lo que hubieran hecho los árabes o los judíos de llegar a quedarse en España, y hoy nos vestiríamos con la chilaba de los árabes o la kipá de los judíos. Sin embargo, los secesionistas han decidido rendirse ante su incapacidad de liderar las políticas de nuestro país.

Vaya una forma de complicarse la vida, Gregorio, con lo bien que podríamos estar juntos.

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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