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Sí al turismo y sí a la renovación

Desde 1997 los dueños de apartamentos y bungalows, primero los más directamente afectados en Bahía Feliz y luego todos los demás en varias islas han luchado contra la especulación del territorio ya edificado. Primero se nos criminalizó (uso ilegal, culpables de la degradación) y se aprobaron normas a las que denominaron renovación. Y, como estrategia, lo llamaron: desincentivación del propietario.

Sólo se olvidaron de una cosa: los ciudadanos, no solo propietarios, ni eran ciegos, ni sordos, ni estaban dispuestos a permanecer mudos. Los tribunales han ido dando la razón a los argumentos que tenían que haber sido enarbolados por el poder público.

Se han llevado a los tribunales planes de ordenación territorial y el decreto del alquiler vacacional. Los jueces lo ven claro. Los propietarios, sean o no residentes están en el territorio, su uso es legal, no se les puede echar arbitrariamente porque alguien crea que el empresario turístico es mejor que otro ciudadano, y mucho menos se puede pretender quitarles el derecho que ya tienen sin contemplar las indemnizaciones que deberían pagar. Y aún más, la Administración que quiera "rehacer" el territorio tiene que demostrar que dispone de todo el dinero para hacerlo.

La mentira tiene patas cortas. Cuando se habla de renovación, realmente se trata de especulación. Cuando se habla de residencialización, en realidad se quiere decir "ese obstáculo que me impide ganar más dinero". Cuando se habla de calidad, en realidad se piensa es en obras, tasas y préstamos.

Los propietarios dicen sí al turismo y sí a la verdadera renovación. Sí a un modelo turístico sostenible socialmente, integrador, que no altere el uso óptimo de los recursos ambientales y que permita una distribución equilibrada de los beneficios socioeconómicos que reporta. Y sí a la renovación que consiga que, por las administraciones, de una vez por todas, se presten los servicios públicos de obligado cumplimiento porque negarse a mantener y conservar el espacio público es indefendible.

Ya es hora de que en los foros de turismo, Patronatos y consejos asesores, donde se toman las decisiones, estén presentes los verdaderos destinatarios de las mismas, los ciudadanos.

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