Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

reflexión

Dime qué haces y te diré cuánto tienes

La predicción a través del análisis de los datos disponibles utilizando nuevas herramientas analíticas se ha ido convirtiendo en los últimos años en una disciplina que concita un creciente interés en el campo de las ciencias sociales y cada día son más los estudios que aportan aplicaciones prácticas de la misma.

Recientemente, un grupo de investigadores del City College de Nueva York ha hecho público un estudio sobre la relación entre las interacciones sociales y la posición económica de los individuos.

El equipo, liderado por Hernan Makse, trabajó con dos tipos de datos a gran escala; por un lado, obtuvo los permisos legales para acceder, respetando el anonimato, a todas las llamadas telefónicas de toda la población de México durante un periodo de tres meses, 110 millones de llamadas y, por otra, consiguió autorización para cruzar esa información con los datos bancarios reales de medio millón de clientes mexicanos, que fueron clasificados en función del límite de su tarjeta de crédito.

Los investigadores han utilizado una métrica, que denominan influencia colectiva (CI), que mide la posición de un individuo en las redes, y han trabajado con la hipótesis de que esta posición puede dar claves de forma precisa sobre los indicadores socioeconómicos individuales.

Así, según el estudio, el 1% de personas que tiene la mejor situación económica presenta unos determinados patrones de conexiones que muestran un número pequeño de interacciones locales rodeadas de una jerarquía de núcleos de conexiones estratégicamente situados en esferas de influencia. Un patrón que no se observa en el resto de la población, muy especialmente en el 10% que tiene los ingresos más bajos.

Para probar su modelo, Makse realizó una campaña de marketing que mostró que, al ser personalizada para cada uno de los distintos grupos estudiados, la respuesta positiva triplicaba a los resultados de la misma campaña realizada de forma aleatoria.

Los autores dicen en sus conclusiones ser capaces de predecir el estatus económico de una persona analizando sus redes sociales y defienden que cuanto mayor número y más diversidad de conexiones tiene una persona, más probabilidad hay de que su estatus económico sea elevado. El grado de acierto es más alto si los analizados son jóvenes, se supone que porque estos utilizan las redes siguiendo patrones sistemáticos.

El análisis de estos datos permitiría no solo optimizar los resultados de campañas de todo tipo sino que, siempre de acuerdo con los autores, podría ser útil, por ejemplo, para planificar acciones de estímulos económicos a gran escala, al poder predecir las respuestas de cada grupo de individuos.

Pero además, según declaraciones de Makse a la revista Axios (un medio digital de reciente creación fundado por Jim VandeHei, el creador de Político), nuestras redes, interacciones y nuestros círculos de influencia no solo ofrecen datos sobre nuestra capacidad económica sino sobre "si eres obeso, fumas, eres feliz o estás casado con la persona indicada".

Lo que solo hace 20 años podría parecer una distopía orwelliana ya es el pan nuestro de cada día -aunque el usuario medio de internet aún no se haya enterado-, lo que debe volver a poner en primer plano la discusión sobre el derecho a la privacidad, su adaptación a los tiempos en los que estamos viviendo y las implicaciones éticas y legales de un uso de la tecnología que ya es habitual por empresas y gobiernos de todo el mundo.

Compartir el artículo

stats