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crónicas galantes

La serpiente del verano va despacito

Cuando ya creíamos perdidas las viejas tradiciones vacacionales, este año ha regresado la canción del verano - Despacito- y tampoco faltó a su cita el monstruo del Lago Ness, que ahora anda por Barcelona. Cambian los tiempos, pero la esencia del veraneo permanece intacta.

En lugar de Georgie Dann, otrora rey del chiringuito, lo que triunfa este año es un tema de Luis Fonsi, que en realidad lanzó su Despacito allá a principios de enero. Será cosa del cambio de modelo de negocio en la industria discográfica.

En cuanto a Nessie, el evasivo monstruo de Escocia, su lugar ha venido a ocuparlo -un año más- la independencia de Cataluña, que ya empieza a ser la serpiente de todos los veranos. El asunto tiene un aire de deja vu, de cosa ya vista, y solo preocupa a menos del 3 por ciento de los españoles, si hemos de creer a las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas. O bien sus partidarios la consuman este año o pronto acabará por dar menos miedo que el bueno de Nessie.

La otrora llamada serpiente del verano es ese tema más o menos misterioso al que los periódicos recurren en agosto para suplir la carencia de noticias. El pueblo oprimido suele estar de vacaciones por estas calendas y, como se sabe, las playas no proporcionan otras informaciones de relevancia que la temperatura del agua o el índice de rayos ultravioleta. Así no hay quien llene un telediario, como es fácil comprender.

De ahí que los escoceses inventasen al monstruo del lago para darles algo sobre lo que escribir a los reporteros de guardia en las redacciones. Aquí hemos sustituido a Nessie por la secesión del viejo Condado del noreste, que da mucho más juego y de paso le desluce las vacaciones a Mariano Rajoy, que estos días anda con lumbalgia.

Hace un par de agostos, el entonces presidente de la Generalidad, Artur Mas, anunciaba la independencia por vía exprés en cosa de dos o tres meses gracias a las elecciones "plebiscitarias" que iban a celebrarse a la vuelta del verano. Ahora es su sucesor Puigdemont quien promete, también por la vía rápida, una tocata y fuga de Cataluña tras el referéndum de primeros de octubre.

Al igual que Nessie, la llamada cuestión catalana vuelve en este mes de vacaciones y galbana a llenar los huecos que deja la actualidad propiamente dicha, que también tiene derecho a tomarse su período de libranza. Mucho más interesante que el esquivo monstruo escocés, la posible -si bien no probable- alteración de las fronteras de Europa levanta pasiones entre los plumíferos, aunque no compartan esa inquietud las masas de veraneantes acampados en las playas.

Ni siquiera ha de ser casualidad que el éxito de este verano se titule precisamente Despacito, como si su autor quisiera acompasar irónicamente las urgencias que por estas fechas suelen atacar a los soberanistas. Su autor Luis Fonsi es, a fin de cuentas, natural de Puerto Rico: un Estado Libre Asociado a los Estados Unidos en el que de cuando en vez se organizan referéndums. En el del pasado junio, que era ya el quinto, los escasos votantes (un 23% del censo) optaron por incorporarse a los USA como 51o Estado de la Unión, aunque los yanquis no se han dado por enterados.

El caso es que Despacito, con tres mil millones de visitas en Youtube, se ha convertido en el tema musical más visto y escuchado de la historia. Lo de Puigdemont y Mas no da para tanto, pero siguen cada verano en ello. Y la gente, en la playa.

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