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Javier Durán

RESETEANDO

Javier Durán

Periodista

Vencido y derrotado

Acompaña a Puigdemont el major Trapero, circunspecto, vestido de civil. Les espera en el aeródromo un vuelo privado con el depósito lleno de combustible. Tiene vía libre. Desde la terminal, un discreto dispositivo de vigilancia certifica que el president catalán cumple lo acordado entre las partes. Barcelona duerme tras una jornada de huelga general, acoso a las fuerzas del orden público del Estado, insultos a Gerard Piqué, petición de mediación de Ferran Adriàn y palabras en pos de la reconciliación de Rafael Nadal. El líder de la secesión, superado por la guerra de guerrillas -ultraderecha contra independentistas, nacionales contra separatistas-, ha aceptado la oferta de abandonar su país, marchar al exilio y dedicarse a soñar con el abismo de la independencia de Cataluña. En un bolsillo de la americana lleva escritas unas líneas, un mensaje que espera leer con nostalgia y serenidad desde el destino que le aguarda, con la intención de apaciguar los ánimos: "Vencido y derrotado", dice al final a modo de despedida. Puigdemont ha pedido a los negociadores exonerar de cualquier culpa a su gobierno. Oye el ruido del motor de la aeronave. Trapero se derrumba en el asiento, hundido en la frustración de verse un día como jefe de estado de la nueva república. El avión está frío como un témpano de hielo. Barcelona limpia sus calles de cristales, papeles y La Boquería recupera la normalidad. En otro bolsillo sobrevive aún la declaración de independencia nunca declarada. Desarbolar la tempestad, la revolución, siempre tiene su coste: los fondos reservados se han abierto en canal. El president, en honor a la verdad, sólo ha exigido a cambio de su rendición el dinero suficiente, ni más ni menos. El despegue se cruza con el suspiro de los que no veían la hora de la marcha. Todo ha quedado convertido en cenizas, desde el nacionalismo al referéndum.

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