Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

el callejón del gato

La hora de la mayoría silenciada

Hasta ahora, todo el mundo hablaba de ella pero nadie la había visto. Lo ocurrido el domingo bajo el lema 'Todos somos Cataluña' en el Passeig de Gràcia marca un antes y un después como ya ocurrió en Ermua cuando se le perdió el miedo al miedo.

Esa mayoría silenciosa, o la 'masa neutra' como la denominaba Antonio Maura, se refiere al conjunto de la población que no expresa su opinión en público que no ejercen su derecho a la espera de que el asunto se resuelva solo o, lo que es peor, que venga otros y lo solucionen porque, finalmente, como dijo Althusser: "el Estado tiene en su poder el monopolio legítimo de la fuerza".

La trocha que los nacionalistas han dejado para poder retomar la senda de la cordura es tan estrecha que ni ellos mismos saben ahora cómo dar marcha atrás sin hacer el ridiculo antes sus propios correligionarios. Serán esos catalanes independentistas los que les van a pedir explicaciones sobre el soberbio engaño que llevan pergeñando desde hace décadas, hablando por boca de ganso, diciendo cosas que se ha demostrado que desconocían, utilizando la vieja máxima de " pregúntame lo que quieras que te responderé lo que me da la gana". Surrealismo en estado puro.

Por otro lado, hay algunos líderes políticos que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, hacen una mezcolanza de todo lo que pillan a mano para achacar al Gobierno toda clase de males con el único objetivo de justificar la necesidad de desalojarlos, por las buenas o por las malas. Ya sabemos que por las buenas no pueden lo que, no sabemos aún cuales son las malas. ¿No sería mejor esperar a las próximas elecciones y que los ciudadanos vuelvan a elegir?

Decía Manuel Azaña: "Tenéis que elegir entre la democracia con todos sus errores o la tiranía con todos sus horrores", y menuda se lio después.

Compartir el artículo

stats