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Gente Corriente

El IGIC de mis compresas

Tasa rosa. Pésima elección para definir los impuestos de higiene femenina. ¿No habíamos quedado en desterrar el género por colores? Lenguaje machista aparte, las mujeres canarias seremos las únicas en España que no pagaremos un gravamen en compresas y tampones. Exótico.

Y mediático. Los titulares han llegado hasta la prensa nacional como una suerte de pica en Flandes que Canarias ha puesto en el centro de los derechos y reivindicaciones feministas.

Soy mujer, pago el IGIC de mis compresas pero no salgo de mi asombro. Sobre todo por las explicaciones que justifican la medida: "Una vieja reclamación", "un impuesto machista", "es de justicia social" o "un bien esencial para la mitad de la población".

No sabía yo que este impuesto estaba cometiendo tantas tropelías. Desconocía que había tributos machistas y feministas. De saberlo, hubiera organizado una recogida de firmas para que lo retiraran antes.

Tampoco me había percatado de que bajar ese IGIC era una reclamación mundial histórica. De ser consciente, no hubiera escrito nunca sobre la educación en igualdad, la eliminación de la violencia contra las mujeres o la discriminación laboral.

Lo que sí alcanzo a entender es que se trata de un producto esencial para nosotras. Como también lo es la pasta de dientes, el jabón o el gel de la ducha que seguirán gravándose con impuestos indirectos como otra gran injusticia social.

Sí, todo es ironía. Pero créanme que no encuentro mejor fórmula para afrontar que la política, incluso la económica, se haya convertido en el arte de lograr titulares mientras en Canarias el peor paro tiene rostro de mujer y se disparan las denuncias por maltrato.

No necesito que me ahorren de 2 a 8 euros al año por el IGIC de compresas y tampones. Gracias, pero mi economía lo podrá soportar. Lo que le pido a un gobierno serio es que cambie la realidad y el día a día de las mujeres que viven en las Islas.

Dejen la política de gestos y de manosear las palabras. Hay mucho sufrimiento detrás del machismo y mucho que trabajar para lograr justicia social, conceptos que han usado con ligereza en este chusco episodio de reducción de impuestos.

Bien es cierto que el rédito ha sido inmenso. Por poco más de 200.000 euros que dejarán de recaudar las arcas públicas, han logrado poner la nota exótica al presupuesto y una inmensa campaña publicitaria en todos los medios.

Pero dejarse llevar por los populismos -fue Podemos el que propuso la medida- no ocultará los auténticos titulares que golpean la realidad canaria: la ausencia de una efectiva igualdad de género y una economía real lastrada por salarios indecentes y por un 44% de la población en riesgo de pobreza donde la mujer es la gran sacrificada.

Pagar o dejar de pagar el IGIC de mis compresas y tampones no tiene nada que ver con la justicia social. Ni con esa realidad.

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