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La Provincia - Diario de Las Palmas

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entre líneas

Por favor, Cambridge?

En un reciente viaje al Reino Unido encontré una noticia en un periódico que me costó tiempo y trabajo aceptarla: La Universidad de Cambridge está considerando suprimir la obligatoriedad de los exámenes escritos y permitir a los alumnos usar ordenadores portátiles o tabletas para realizarlos. ¿Por qué? Porque los profesores se han quejado de que la escritura a mano del alumnado se está haciendo ilegible.

Se pueden imaginar mi sorpresa para empezar y mi incredulidad a continuación. La Universidad de Cambridge aparece entre las 10 mejores del mundo en todos los rankings que conozco y es la quinta en el más prestigioso de ellos, cinco puestos por delante de la otra gran universidad clásica inglesa, Oxford.

Yo había detectado hace varios años la tendencia entre mis alumnos de máster a escribir "q" en lugar de "que" y usar el signo "+" en lugar de "más". Les dije que podían usar éstas y otras abreviaturas semejantes en las comunicaciones entre ellos, pero que en los trabajos que me presentaran estaban absolutamente prohibidas, porque corríamos el riesgo de llegar a una jerga que nos haría perder el recuerdo de cómo se escribían esas palabras. Y en mi opinión, añadí, un directivo de empresa tiene que buscar la excelencia en todo lo que haga, comenzando por la comunicación por escrito. Lo aceptaron sin problema.

Por eso es fácil entender mi perplejidad ante la noticia de Cambridge, que terminaría con más de 800 años de tradición, a causa de que los alumnos se han acostumbrado a usar sus ordenadores portátiles durante las clases y están perdiendo la habilidad de escribir a mano.

Sara Pearsall, catedrática en la Facultad de Historia de Cambridge, afirmaba en ese artículo que la escritura a mano se estaba convirtiendo en un "arte perdido" entre los estudiantes de esta generación. "Hace quince o veinte años, los estudiantes escribían a mano varias horas al día, pero ahora prácticamente no lo hacen en absoluto", dice la profesora.

Yo no discuto las ventajas del portátil y la tableta. Para empezar, te señalan casi todas las faltas de ortografía dándote la oportunidad de ocultar tu ignorancia y, además, puedes guardar un trabajo, enviarlo instantáneamente por email a quien quieras con un solo clic e, incluso, ilustrarlo con dibujos, gráficos o fotografías sin mayor esfuerzo.

Pero de eso a convertir la escritura a mano en una reliquia del pasado hay un abismo. Y no me refiero solo a las consecuencias que esto tendría para los fabricantes de plumas, bolígrafos y lápices. Me preocupa que se pier-da (de hecho, se está perdiendo) la posibilidad de emocionarnos al recibir una carta manuscrita de una persona querida o una simple nota felicitándonos o deseándonos un buen día. Por otra parte, perderíamos también la posibilidad de adivinar la personalidad de otros a través de su escritura.

Afortunadamente, otros profesores han criticado esa posibilidad, manifestando su temor de que la "palabra escrita" se convierta en un recuerdo del pasado. Un miembro del Instituto Británico de Grafólogos pidió al claustro de Cambridge que garantizara que los estudiantes continúen escribiendo a mano, especialmente durante las clases.

Espero que los ilustres rectores de la Universidad de Cambridge no tomen en consideración las palabras de la profesora Pearsall y continuemos todos, insisto todos, escribiendo a mano sin dejar por ello de aprovecharnos de los adelantos técnicos de nuestros tiempos.

Por favor?

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