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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Javier Durán

RESETEANDO

Javier Durán

Periodista

Cuento de hadas

Aparte del Vaticano y Rajoy, una de la cajas negras con más virtuosismo por metro cuadrado es sin lugar a dudas la monarquía británica, un verdadero amasijo de coces humanas encerradas en un bote de cristal a presión. Les invito -yo la voy a revisitar- a ver la serie The Crown -creo que está a punto de caer la segunda parte- para que disfruten o sepan lo que es la contención, siempre por encima de cualquier veleidad humana o quimera estrambótica que pueda dar al traste con este sindicato de la sangre azul. Ni los perros lloran. ¿O quizás sí? Puede que Isabel II fuese más empática con sus cachorros que con su hijo Carlos. ¿O desgració a su hermana para siempre? ¿Tuvo la culpa su tío por obligarla a sentarse en el trono de repente? Uno de los descendientes de esta cubertería impenetrable, el principe Harry, acaba de anunciar su compromiso con la divorciada y actriz Meghan Markle, por lo que se nos viene encima un diluvio de estalactitas y estalagmitas que se regodean alrededor de las cosas de Palacio. El torbellino de Diana mostró a la Reina lo potable que es para la institución el show business, sobre todo cuando se trata de un mundo anacrónico que hace del vinculo hereditario un vestigio difícil de soportar. Las bodas, los entierros, las coronaciones, los bautizos, las fotos de navidad, el alcoholismo, la adicción a las drogas, la burradas de Charles en torno a la arquitectura, los modelos de vestidos, los cambios de diseñadores... Todo ello, centrifugado, conforma el papel cartón de todo este boato: chorrear con sus pinceladas de fantasía ultraterrenal una sociedad que necesita roer el hueso de la divinidad, de una mina del rey Salomón que lanza destellos de oro y diamantes. Con este enlace de carroza en forma de calabaza que va sobre un cuento de hadas entramos en fase emboste.

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