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Los hombres y mujeres de Harrelson

Tras haber visto el estreno del reciente reboot de SWAT, lo más sofisticado que se me ocurre señalar son los horrorosos títulos que tendrían las series yanquis actuales en nuestro país si se hubiera continuado con la tradición de renombrarlas para el circuito ibérico. SWAT, como saben, fue una serie de éxito a mediados de los años 70 cuyo nombre derivaba de una unidad especializada de la policía californiana (Special Weapons and Tactics; Armas y Procedimientos Especiales). En España se llamó Los hombres de Harrelson. Miami Vice fue Corrupción en Miami porque la palabra "vicio" aún se consideraba inadecuada para figurar en el título de una serie. Knight rider fue El coche fantástico. Get Smart, Superagente 86. Mi espanto favorito de este tipo es el de Hill Street Blues, la inigualada serie que lo inició (casi) todo y que yo veía de chaval bajo el exacto y equivocadísimo título de Canción triste de Hill Street.

¿Que hubiera pasado si en 1994 alguien no hubiera pegado un puñetazo en la mesa para impedir que Friends se convirtiera en Amigos? Felizmente, alguien pegó ese puñetazo y acabo con una tendencia cuya continuidad sólo podemos entrever. CSI habría sido Las investigaciones científicas de Grisson. The good wife sería Abogada en Chicago. The wire, Brigada antidroga. Breaking Bad, Traficantes de cáncer. Mad men, Locos por la publicidad. Los jóvenes pondrían por las nubes la segunda temporada de La pandilla paranormal en referencia a la T2 de Stranger things, y los más intensitos dirían que la segunda temporada de El detective y la angustia fue mucho peor que la primera - True Detective, claro-.

Ya cerrando el círculo, volvemos a SWAT. Si no hubiera sido porque Friends no fue Amigos, AXN estaría gastando cientos de miles de euros en la promoción de la nueva versión de Los hombres de Harrelson. O, mejor -estamos en 2017-, de Los hombres y mujeres de Harrelson, así, desdoblando el sustantivo pero no el artículo, que somos progres pero no listos.

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