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opinión

Una noche en la ópera

Que Puigdemont metiera en campaña al duque de Alba era sólo cuestión de tiempo y al filo de los treinta días de su huida a Bélgica se cumplió la previsión. En compañía del abogado que trata de postergar lo más posible su encarcelamiento en España, el único candidato a las elecciones de diciembre que es dueño de su propia lista asistió en la ópera de Gante a la representación de El duque de Alba, la obra inacabada de Donizetti que remataría su discípulo Matteo Salvi. Es otra versión del amor imposible, una pieza marcada por el impulso épico de los intachables defensores de la libertad frente a la crueldad y la veta oscura de quien trata de hacerlos claudicar, materializada en los cuerpos desnudos ensangrentados que cubrieron el escenario del Campoamor hace dos años. Para Puigdemont, encumbrado con el lema electoral "Vota por mí", se trata de su propia historia, la del conde Egmont del soberanismo catalán.

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