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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La adolescencia eterna

Se dice que la sociedad se está infantilizando. No es verdad. Es mucho peor. La sociedad se está adolescentizando. La absoluta sentimentalización de todo, el egocentrismo más sorprendido ante la idea de que exista algo que no sea uno mismo, la impulsividad biológica como proyecto vital, son más característicos de la adolescencia que de la infancia. Dos hitos históricos acaban de ocurrir a este respecto. En el primero, The lancet, la revista más prestigiosa del mundo sobre ciencias de la salud, ha propuesto en un trabajo firmado por eruditos especialistas que la edad oficial del fin de la adolescencia se amplíe desde los 19 a los 24 años. Los estudiantes que terminan su carrera universitaria seguirían siendo adolescentes. Se podría haber votado dos veces en unas elecciones generales y seguir siendo adolescente. Habría personas con dos o tres hijos que serían consideradas adolescentes a efectos oficiales.

El segundo hito tiene que ver con las reacciones de indignación que ha provocado entre los veinteañeros la inclusión de la serie Friends -¡sí, Friends!- en la plataforma Netflix de Estados Unidos. Los millennials no salen de su asombro al descubrir algo tan insospechado como que en 1994 no se hacían las series con la sensibilidad que ellos tienen ahora, y han inundado las redes sociales de ofendidísimos mensajes por la homofobia, transfobia y obesofobia que exhiben los protagonistas. No fue Friends en su momento una serie que destacara por sus planteamientos reaccionarios, así que es de suponer que la reacción sería semejante ante Frasier, Seinfeld, y, en general, ante cualquier cosa anterior a ellos.

Lloran ofendidos viendo a Chandler, Joey, Monica, Phoebe, Rachel y Ross. No saben que dentro de veinte años la adolescencia se habrá ampliado hasta la menopausia, y que los adolescentes de entonces llorarán ofendidos viendo Stranger things por gravísimas faltas que ahora no podemos ni imaginar.

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