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La Provincia - Diario de Las Palmas

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INVENTARIO DE PERPLEJIDADES

Ocultarse en el maletero

El entretenimiento de este final de enero consiste en averiguar de qué forma podría el huido Puigdemont burlar (momentáneamente, claro) a la policía y a la justicia españolas y presentarse en Cataluña para ser investido presidente de la Generalitat. Hubo un penúltimo juego de astucias en Dinamarca donde el fugado se dejó ver anticipando lugar y hora de su comparecencia con el ánimo -presuntamente- de provocar una detención que hubiera propiciado su investidura mediante delegación del voto, pero el magistrado instructor de la causa en el Tribunal Supremo no cayó en la trampa y se negó a activar la euroorden de busca y captura. Con el consiguiente enfado del candidato, que alega irónicamente que nadie entenderá en Europa que el Estado español aparente querer detenerlo y cuando se pone a tiro pues no lo haga. Mientras tanto, se acerca el 31 de enero, fecha en la que está fijada la sesión de investidura, y crece por horas la intriga sobre el desenlace de esta insólita escapada. Una intriga que ha ganado en emoción al entrar en escena el ministro del Interior, señor Zoido, que se ha labrado merecida fama de metepatas tras sus polémicas intervenciones en la represión del ilícito referéndum del 1 de octubre en Cataluña y en la gestión del caos de tráfico en la AP-6 del reciente 6 de enero por causa de la nevada. Con esos antecedentes habrá que echarse a temblar tras haberle oído decir en una entrevista a una cadena de televisión que su ministerio ha tomado todas las medidas necesarias "para evitar que el señor Puigdemont pueda cruzar la frontera española en helicóptero, en barco o en el maletero de un coche". Un cometido difícil dada la cantidad de lugares a controlar pero al que las fuerzas a su mando se dedican "mañana, tarde y noche". Y un episodio de esas características, que nos recuerda a los protagonizados en el pasado por Roldán, Ruiz Mateos o el Dioni, es lo que necesitábamos para dar prestigio internacional a la "marca España". No obstante, de todas las imágenes posibles sobre el final de la fuga la más potente podría ser la foto del candidato a presidente de Cataluña saliendo del maletero de un coche, antes de jurar el cargo. Ocultarse en el maletero de un coche para huir de la policía es un recurso muy utilizado en el cine y no vemos la razón para que en esta película sobre el procés no se haya tenido en cuenta por los guionistas. Que seguramente los hay porque un enredo tan complicado y lleno de sorpresas es casi imposible que no tenga un hilo conductor. Un tipo como Puigdemont hubiera inspirado a Josep María Tarrasa, creador de Masinet Pelacaña, un personaje provocador que fue muy famoso en el mundo del cómic de la posguerra. En las emisoras de radio reponían cada poco un disco con sus respuestas, discretamente subversivas para la época, a un tribunal examinador. ¿Quién, de cierta edad, no recuerda su divertido recitado de la tabla de multiplicar del 7 con aquel marcado acento catalán?

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