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La Provincia - Diario de Las Palmas

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LO QUE HAY QUE OÍR

Manierismo administrativo

Parece que no hay cosa que más le guste a la Administración -cuando se pone a escribir- que enmarañar y liar lo que transmite. Yo creo firmemente que bastantes de sus funcionarios se sienten imbuidos de cierta autoridad trascendental -acaso barrunten que por delegación divina- que les impele no a hacerse entender -como sería su obligación y como tanto facilitaría la vida de sus administrados sino a demostrar que hablan una especie de lengua superior, alejada del entendimiento común, con lo cual acaban -por lo general y seguro que en contra de sus altivos propósitos- plasmando en sus escritos, oficios y circulares su ignorancia del uso del español, de sus reglas gramaticales, de su sistema de puntuación así como su contumacia. Creen los dichosos redactores administrativos que el manierismo en su modo de comunicar -o sea, su rebuscamiento expresivo- eleva su dicción, sin percatarse de que tan solo les sume en el ridículo y anula el efecto buscado de una fina elocuencia. Parecen esos figurones que no han puesto sus pies jamás en una merienda civilizada y -queriendo ocultar su desconocimiento de las formas- no hacen más que enhiestar el meñique a lo pelele y sujetar la copa de vino a la altura de su cabeza mientras hablan -lo que deben considerar el colmo del saber estar. Me lo recuerda una carta que acabo de recibir, remitida por la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad y su Instituto de Mayores y Servicios Sociales en la que se me invita a participar en uno de sus programas. El manierista de turno evita con sumo cuidado darse a entender con claridad. Empieza con un plural, un "nosotros" - "nos dirigimos a usted facilitarle la cumplimentación"- que enseguida se desvanece y pasa a ser un "yo": el impreso lo puedo entregar en alguno de los puntos "que más abajo le detallo", cuando sería "le detallamos" en concordancia lógica, a no ser que sus compañeros escribas se hayan ido a tomar café dejándolo solo. Paso por alto su pertinacia en escribir el adverbio "sí" sin tilde, como si se tratase de la conjunción condicional "si". Paso por alto que no acentúa ni una mayúscula, siguiendo así la analfabeta tradición que inclina a no hacerlo. Incluso me hacen reír los jardines en que se mete, como este párrafo de "plazos" y "plazas": "Con objeto de agilizar la tramitación de las solicitudes de plaza, me permito recomendarle que nos envíe su petición de plazas lo antes posible, no esperando hasta los últimos días de los plazos establecidos". Le encanta el verbo "contemplar", aunque ignore la concordancia entre sujeto y verbo: "En el primer apartado, se contempla la información que figuran en nuestros ficheros?". ¿Qué será una información que contempla? Más adelante, escribe: "Se contemplan los ingresos mensuales del solicitante y, en su caso de su cónyuge". ¿Qué serán unos ingresos mensuales que se contemplan? ¿Se miran entre sí los ingresos mensuales, pobrecitos míos? ¿Qué significará esa inapropiada coma tras la conjunción "y"? El buen manierista administrativo no dice "rellenar" -que lo entiende todo el mundo-, el buen manierista administrativo dice "cumplimentar": "Se cumplimentan, en el segundo apartado los recuadros, sólo de los datos en que la información sea errónea". ¿Observan ustedes el uso demencial de las comas? ¿Observan ustedes la empanada mental del redactor? Hay advertencias descacharrantes: "Se hace la observación que en la solicitud figura información sobre el teléfono móvil y otros medios". Obviando el "de" que falta, ¿de qué información habla?, ¿información sobre cómo funcionan los móviles o esos misteriosos "otros medios"? Para qué seguir cuando uno lee que en un apartado "figura la información necesaria para poder unir dos solicitudes de tal forma que en el tratamiento de los expedientes se considere uno solo", sin concordar, sin hacerse comprender. Me pregunto, sobre todo, ¿cuánto no sufrirán los ancianos nada ilustrados tratando de entender lo que les pide un sádico que usa el idioma español como un martillo neumático?

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