Opinión | opinión
Christian Santana Hernández
Leer o no leer, esa es la cuestión
Si me preguntaran cuál es la razón por la que leo, pensaría inmediatamente en por qué escribo; y es que, en ambos casos, se trata de una necesidad. De hecho, hace un tiempo, en una inolvidable entrevista que me hicieron en la revista Con Estilo, concretamente en mi querida playa de Salinetas, afirmaba que, para mí, escribir es como respirar. Y lo es porque ese afán por tener un libro en mis manos, por adentrarme en mundos inexplorados y perderme entre las páginas de una buena obra son sensaciones que forman parte de mí, como todo lo que me han inculcado mis padres, Mari Luz Hernández y Carmelo Santana, desde muy pequeño. Fueron ellos los que me dieron la vida, por ellos respiro y por ellos creo que, como afirmó Voltaire, "la escritura es la pintura de la voz".
Por el Día del Libro, que celebramos ayer, quiero enlazar la escritura con la lectura, porque forman parte de un todo inseparable. Como el oxigeno y el aliento, el latido y la sangre, la carne y el hueso de ese ser que somos. Lo que nos acerca a nuestras debilidades y fantasías. Al abismo de nuestros temores y a la rampa de salida de nuestros sueños. En este sentido, recuerdo que el premio Nobel de Literatura don Mario Vargas Llosa me explicó en una ocasión lo metódico que era a la hora de escribir. Yo, como alumno inexperto, pero muy motivado, le presté especial atención. Me impresionó que confesara que, para él, aprender a leer había sido lo más importante que le había pasado en su vida.
Sin duda, la lectura y la escritura nos recuerdan a ese niño que fuimos. Nos liberan y nos humanizan. Nos aportan una enorme cura de humildad, por el mero hecho de que nos permiten relativizar las cosas. Su auténtica importancia en un mundo en el que somos un grano de arena en el desierto. Es más, es justamente esa "debilidad" la que nos hace más susceptibles y aptos para entregarnos a una ficción en la que seamos nosotros quienes ponemos los límites. Hablo, por tanto, de fantasía e imaginación. Incluso de la posibilidad de ser nosotros quienes marquemos los naipes de esta partida llamada vida. O, lo que es lo mismo, ser creadores de nuestro destino. Hasta estos extremos llegan la lectura y la escritura. Sin obviar, por supuesto, que quien quiera realidad, más de la que padecemos a diario, es libre de consumirla.
Pero, si todo es tan ideal, ¿dónde está el problema? Pues, justamente, donde se encuentra su nacimiento: en el hogar. De hecho, este surge cuando eliminamos de nuestra vida la lectura, como quien corta de un tajo una flor. De nuestras vidas y, lo que es peor, de las vidas que empiezan, las de los niños. Estos, cada vez más puestos en la tecnología, necesitan que les inculquemos el amor por las palabras. Como hicieron nuestros padres con nosotros. En este sentido, no hace mucho le pregunté a un alumno, de los de mejores notas, y me dijo que no leía porque no tenía paciencia para sentarse a hacerlo. Y pensé, incluso entendí, que la paciencia y la juventud no suelen ser buenas compañeras de viaje. Es más, yo mismo, de joven, jamás fui paciente. Pero mis padres sí que lo fueron. Y no es que trataran de obligarme o de forzar a que me gustará algo que podría parecer pesado. Simplemente, compartían conmigo lo que hacían. Yo los veía leer y me sentaba a su lado, y ellos, poco a poco, me fueron dando cuentos y libros. Luego, la savia de tan exquisito manjar ya corrió imparable por mis venas. Porque se trata de eso. De paciencia y entrega. En realidad, el Día del Libro, no lo es tanto por Cervantes y Shakespeare (de hecho, es imposible que murieran el mismo día, porque en aquella Inglaterra se manejaba otro calendario y, por tanto, Shakespeare murió en mayo). El Día del Libro, sin duda, es el día de esos padres y madres que nos cedieron tan hermoso testigo. Porque jamás habrá mejor escuela que el hogar.
Así que no culpemos a los jóvenes de leer menos, argumentando que la juventud es así. Paremos y pensemos en lo que no hacemos por ellos. Luego, recordemos lo mucho que les queda por vivir y leer. Y es que, como dijo el propio Cervantes: "El que lee mucho, anda mucho, ve mucho y sabe mucho".
- Adidas lo hace oficial: este es el precio de la nueva camiseta de España con dos estrellas tras ser Campeones del Mundo
- La isla de Canarias donde Miguel Ángel Revilla (84 años) sueña con quedarse a vivir: 'Me hubiera quedado allí
- De San Mateo a vivir la conquista de la segunda estrella, la historia del director deportivo del Panadería Pulido
- Javier Cascón (28 años), el propietario que ha convertido sus pisos en una oportunidad para personas sin hogar: alquileres de 139 euros al mes
- Rescate de emergencia en la Avenida Marítima de Las Palmas de Gran Canaria: salvan a un hombre tras caer a la zona de espigones
- Susto en el cielo de Canarias: un sistema anticolisión evita un choque frontal entre dos aviones en pleno vuelo
- Adiós a las especies exóticas: el barranco Guiniguada tendrá una regeneración de su cauce
- La Aemet avisa de calima, calor y viento fuerte en Canarias para hoy martes: estas serán las zonas más afectadas