Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

EL CALLEJÓN DEL GATO

Distopía

Ya sabemos que cada cuatro años si no se adelantan las elecciones, los ciudadanos acuden a las urnas a elegir a sus representantes, pero la situación actual hace que a muchos les esté pareciendo un periodo muy largo. Tanto por el asunto catalán como el affaire de la presidenta de la Comunidad de Madrid fundamentalmente, ha llegado a tal punto de hartazgo en la sociedad civil que son legión los que están alzando la voz para reclamar o, mejor dicho, gritar a los cuatro vientos que hasta aquí hemos llegado, en lo que todos entienden que es una tomadura de pelo constante al sentido común del común de los mortales.

Todos los partidos políticos pretenden conseguir con cabildeos indecentes en los despachos acuerdos que les den el poder que no han sido capaces de conseguir en las urnas. ¿No sería mejor reformar la ley electoral y realizar una segunda vuelta para que los ciudadanos elijan directamente como ocurre en la mayor parte de Europa? ¿Que extraño virus invade las meninges de los políticos para resistirse a dicha reforma?

Digan lo que digan, lo que ha acabado con la presidenta de Madrid ha sido la triste visualización de un vídeo con la cutrería de mangar un par de tarros, qué ironía, de una supuesta crema regeneradora, y no las supuestas mentiras del supuesto máster. Es una cacería que no va a parar, y si alguien piensa que va a terminar se equivoca, pues hasta que no se cobren la última víctima esto no va a parar. Con la que está cayendo en Cataluña donde el más tonto hace relojes de madera y a la vez se lleva en nombre del procés lo que pilla por delante.

Puigdemont, que ya me sale en el programa de tratamiento de texto nada más poner la primera P, denota el grado de hartura hasta el que ha llegado la situación manida de la política nacional por falta de un liderazgo que ponga orden en un gallinero acosado por zorras que esperan lanzarse sobre la pobre víctima, que no es otra que nuestra España, que ya apenas tiene himno ahítos de tanto parchear y de tanto pito y que algunos medios de comunicación conminan a esconder junto a la bandera por una mala conciencia de pretender pasar por progre de tres al cuarto.

Una de las pocas cosas positivas que se pueden sacar es el ejemplo empírico de que Cataluña sin gobierno propiamente dicho más allá del 155 sigue funcionando y nada ocurre más allá de las incomodidades que produce el bloqueo que los independentistas se empecinan en poner a toda costa a través del bien tramado plan hacia la República imposible dentro del contexto europeo.

Esta camama a la que se está sometiendo al pueblo no es más que una distópica representación ficticia de una sociedad que quieren sodomizar a golpe de tropelía tras tropelía.

Como dijo Oscar Wilde: "No hay segundas oportunidades para las primeras impresiones" y, añado, esto pinta mal.

Compartir el artículo

stats