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CARTAS A GREGORIO

Dinero caro y dinero barato

Querido amigo: ahora las oficinas bancarias se ocultan tras cajeros automáticos que están abiertos día y noche para quien los necesite. Es un servicio permanente como las casas de putas y las funerarias, que eran hasta hace poco los únicos servicios privados de los que se podía disponer las 24 horas.

Cuando en los pueblos del interior empezaron a poner los primeros cajeros, la gente no podía entender que el dinero saliera por un agujero a cualquier hora sin el control del empleado del banco.

Pensaban que aquello tenía algún truco y que alguien andaba escondido dentro de la máquina, por ejemplo un chino, que son más pequeños y laboriosos que nosotros.

Hay chinos para todo y en todas partes, Gregorio, ya sean restaurantes chinos, peluquerías, bares típicos canarios de chinos, bazares... y hasta nuestra Unión Deportiva podría ser pronto un equipo chino.

Pero no se equivocaba la gente de los pueblos: los cajeros automáticos sí que tienen truco, y cuando dicen que la robótica ha sido un gran avance, es un cuento chino. El truco está en hacernos trabajar para ellos. Los chinos somos nosotros, Gregorio, que nos obligan a teclear sin rechistar lo que mande un ordenador que no entendemos.

Pero la verdadera intención de los bancos, no es cambiar empleados locales por personal oriental sino por robots, que no protestan, duran más, cuestan menos y, sobre todo, porque no cotizan a la seguridad social.

Los trabajadores de hoy tienen un futuro bastante feo, y es solo cuestión de tiempo que los sustituyan por robots, un cambio que no vendrá a beneficiar a los consumidores sino a las empresas.

Ya no se puede tener dinero en el banco, Gregorio, solo necesitas una cuenta corriente cuando tienes una pensión que cobrar o para pagar tu hipoteca. Pero si te sobra algo, tienes que sacarlo antes de que te empiecen a cobrar comisiones.

Si tienes domiciliado el recibo del agua, la luz o el teléfono, calcúlalo bien para ingresar el importe tan pronto llegue el recibo. De todas formas, es preferible que te avisen que van a cortarte el servicio a que el banco te cobre un descubierto.

La robótica debería ser un bien al servicio de la comunidad y no un instrumento en manos de las grandes empresas programado para chuparte hasta la última gota de sangre.

Tampoco es justo que alguien vaya a un banco a solicitar un préstamo para pagar un piso donde vivir y le cobren el mismo interés que el que lo quiere para comprarse un chalet con piscina.

Tendría que haber un dinero caro y otro barato, el caro para especular y sacarle partido y el barato para comprar lo que es imprescindible para vivir.

Al negocio de la especulación se debería jugar con otra baraja, Gregorio, y que jueguen con él todo lo que quieran, pero con las cosas de comer no se juega.

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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