Con dolor asistimos estos días al atroz arboricidio que el alcalde de Tejeda, Francisco Perera Hernández, realiza basándose en el Proyecto de Zona Comercial Abierta que contempla la sustitución de los laureles de indias y otras especies hasta más de una treintena de ejemplares que conforman el eje verde del pueblo.

Pero además de los árboles nos van a arrancar la identidad. En el año 2015 el municipio deTejeda se integró en la Asociación de Pueblos más Bonitos de España gracias al dictamen favorable a su ingreso fundamentado en la extraordinaria belleza paisajística del municipio, además de sus valores culturales y muestras de arquitectura tradicional canaria.

Tres años más tarde el Consistorio hace peligrar su pertenencia a este selecto club de pueblos con encanto debido al Proyecto de Zona Comercial Abierta que impulsa en el casco histórico.

Este plan es contrario a la preservación del patrimonio cultural de Tejeda, tal y como exige el artículo 3 de los Estatutos de esta Asociación, que establece "fomentar, difundir y preservar el patrimonio cultural, natural y rural del pueblo".

En concreto, me refiero al arranque de la barandilla perimetral del casco antiguo de Tejeda, instalada durante la etapa de la alcaldesa Encarnación Domínguez Afonso tras una cuantiosa inversión pública.

El Proyecto de ZCA la va a sustituir por otra de pilastras con cajas de paninter y luminaria, que usa acero corten y aluminio para los vanos, con un presupuesto de 178.236,10 euros.

Nadie se explica por qué se quiere cambiar una barandilla que no tiene ni tres lustros de vida y tampoco presenta signos de obsolescencia, por otra que nada tiene que ver con la idiosincrasia de Tejeda y cuya inversión se justifica en un mero cambio de normativa. Por esa disparatada regla habría que cambiar también el balcón de la Torre de la Catedral de Las Palmas o el patio de la Casa de Colón.

Personalmente, estoy convencida del valor patrimonial de esta tipología de barandilla que adornan desde antaño las calles, plazas, parques, senderos y miradores de Tejeda, realizada en piedra natural extraída de las canteras existentes en el municipio que, por razones de protección del Parque Rural del Nublo, ya han sido clausuradas al igual que lo fue la Cantera de piedra roja de Tamadaba.

Piedra natural y exclusiva de las entrañas geológicas de Tejeda y que, como ya he señalado, es irremplazable por el cierre de las explotaciones mineras de las cuales se extrajo.

Además, la piedra que cubre los pilares de la barandilla lleva incorporado un trabajo manual de canteros que también debe ser valorado, al tratarse de una piedra labrada según el diseño de la antigua Plaza del Socorro junto a la Iglesia. Se caracteriza por una columna de paramentos cuadrados acabada en una bola maciza y el empleo de madera para los vanos situados entre las columnas. La madera es de vitacola y presenta la forma de aspas ligada a la arquitectura tradicional canaria.

Esta barandilla reúne, por tanto, características asociadas intrínsecamente a Tejeda como la piedra roja con la que está hecha y la forma en que ha sido tratada y esculpida por los pedreros locales siguiendo, como modelo de referencia, la balaustrada de las escalinatas de la plaza principal. A lo largo de la historia, la Alameda del Socorro, adosada al templo matriz, ha constituido la iconografía más potente del pueblo para sus habitantes y en la memoria colectiva se almacenan decenas de celebraciones, ofrendas y romerías de la Patrona Nuestra Señora del Socorro enmarcadas en este conjunto arquitectónico, además de un sinfín de vivencias emotivas y costumbristas que podemos hallar en los álbumes de fotos de muchas familias.

Al mismo tiempo, la barandilla forma parte de la imagen representativa de Tejeda porque la misma se concentra especialmente en los aledaños del Ayuntamiento y la ornamentación de la zona de ocio de La Vaguada, junto a la piscina municipal, en combinación con el revestimiento de piedra de las edificaciones públicas.

El rojo de las barandas coincide con el de las fachadas de Correos Postal, Biblioteca Pública, Tanatorio y Gimnasio, entre otros, lo que ha conferido al centro urbano de Tejeda un singular cromatismo que se acopla a la perfección con el medio natural que le rodea.

El proyecto de ZCA va a reemplazar esta barandilla que ya es un rasgo definitorio de Tejeda por otra estética, importada de núcleos urbanos y carente de toda conexión con el paisaje, identidad, cultura y discurso emocional del pueblo. Por estos motivos, considero que se nos pretende arrebatar un signo identitario al que, sin duda, es el corazón de Gran Canaria con su simbólico Roque Nublo, además de uno de los pueblos de montaña más bonitos de Europa.

Lo más triste es que el alcalde, Francisco Perera Hernández, se escude en un cambio de normativa para acometer este ataque a la canariedad de Tejeda.

Un proyecto que paradójicamente está financiado por el Cabildo de Gran Canaria sin que se haya tenido en cuenta este completo cambio de la fisonomía e idiosincrasia del pueblo más emblemático de la isla, hogar de su simbólico Roque Nublo.