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aquí la tierra

De visita en el Polonia

La asociación cultural de El Risco tuvo un club de fútbol con equipaje azul y amarillo antes que la Unión Deportiva y dispone de un ring de boxeo donde entrenó un campeón de España

¿Por qué se llama Polonia? Cuando entra en la asociación cultural de El Risco, en el número 9 de la calle Guadiana, el reportero trae la cuestión en la cabeza. Pero nada más acceder su mente desborda las fronteras del país de los últimos bisontes europeos, de Bronislaw Malinowski y de Wis?awa Szymborska y se expande por una extensión aún mayor: el mundo entero. Santiago es el primer socio con el traba conversación. "Soy periodista", dice el firmante. "Y yo marinero", responde Santiago. Antes de ponerse a indagar sobre la historia de esta veterana institución de Las Palmas, el reportero se engancha con la de Santiago, quien ha visto mucho mundo, tanto como que ha dado dos veces la vuelta al mismo.

"Salí de San Nicolás con 16 años, después de sacarme la cartilla de navegación", explica el marinero jubilado. "La primera vez di la vuelta al mundo en varios barcos, entre ellos el Zun, de Onassis, y uno de la Naviera Química de Bilbao. La segunda en el Juan Sebastián Elcano, donde hice el servicio militar". Ahora, con hijos y nietos en este globo que conoce en todo su perímetro, Santiago acostumbra a venir a la asociación a jugar al dominó y al ajedrez pero sigue sintiendo en su interior la llamada del mar, que en la noche estrellada, y observado desde esta elevada loma, resulta especialmente enigmático.

Acaba de terminar el partido de fútbol entre España y Portugal de la Copa de la FIFA y la mayoría de la treintena de vecinos que se había congregado para ver el encuentro en la nueva televisión del Polonia, se ha marchado. A estas horas queda un grupo de hombres, entre ellos José, el secretario, que, a petición del reportero, los reúne a todos para hacer una foto de grupo ante el ring de boxeo del Polonia.

Y es que, como explica José, secretario desde 1968 de la entidad, el ring es uno de los elementos más idiosincráticos de esta entidad que en tiempos hacía las veces también de pista de baile. El recinto nunca se ha usado para competiciones pero en él entrena el Club de Boxeo Polonia. Las paredes de la estancia del ring están cubiertas con recortes de prensa con noticias de púgiles canarios como Boro, Cabrerita Gil, Eduardo Tabares, Kimbo, Chencho Domínguez y, el más presente de todos, John Dickson Williams La sombra, campeón de España aficionado del peso welter en 2016, que entrenó muchas veces aquí. A la entrada del gimnasio hay un cartel con una fotografía de Muhammad Ali que pone "Al Polonia".

José no se dedica al boxeo pero no por ello desaprovecha la ocasión del encuentro con el periodista para lanzarle un gancho al concejal del Distrito Centro, José Eduardo Ramírez: "El 25 de mayo me prometió que ese mismo día la guagua de San Francisco iba a dar a la vuelta y a parar en la trasera del Hospital Juan Carlos I. Yo le había explicado que si no se hace así los vecinos, muchos de ellos mayores y con carros o discapacitados, tienen que subir y bajar una cuesta de más seiscientos metros. A día de hoy, el concejal no ha cumplido su promesa".

Una vez se ha asegurado de que el periodista va a dejar constancia de su reclamación, José le enseña las estancias de esta construcción de 990 metros cuadrados, fundada en algún momento de los años treinta o los cuarenta, que cuenta con cantina, baños, el local de boxeo, cuarto de trastos -donde se guardan los calderos que se prestan a los vecinos para las fiestas del barrio- y otro espacio donde se celebran primeras comuniones. En este último hay una placa que reza "En memoria del que fue fundador de este club, Don Vicente Godoy Rodríguez, fallecido el 17-IX-46". Según cuenta José, este cofundador del equipo de fútbol Polonia, murió con 26 años a causa de una enfermedad.

Con la extinción de los bailes, por culpa de pendencieros que provocaban que cada dos por tres la directiva tuviese que permanecer en comisaría hasta altas horas de la madrugada, el Polonia sufrió un declive económico que le obligó a cerrar su Club de Fútbol. De entre los interlocutores del reportero, uno de los que más lo añora es Blas, que atiende la cantina y que jugó como delantero en el juvenil B "cuando no me dejaban en el banquillo". El azul y el amarillo que cubren las paredes del bar recuerdan los colores del Club de Fútbol Polonia, que se creó antes de que la Unión Deportiva Las Palmas irrumpiese con los mismos colores.

Y con el fútbol, el ajedrez, el dominó y el boxeo, la colombofilia es otra pasión deportiva de algunos de los socios del Polonia. Al menos la de Blas Ramón, hijo, recalca con orgullo, de Teófilo Santana Hernández "el Maradona canario de la colombofilia", entrevistado en su momento en este rotativo por aquel gran periodista deportivo que fue Antonio Lemus. Blas Ramón tiene 150 palomas y está eufórico porque ha recuperado un macho que soltó a 438 kilómetros de Las Palmas en dirección Cádiz, y ello en parte a los buenos oficios de su amigo Gonzalo, a quien llama por el móvil para que le cuente al periodista la accidentada historia del ave. "Un halcón intentó atraparla en Fuerteventura, cuenta Gonzalo, pero se le escapó y cayó a tierra. Allí la cogió un colombófilo majorero, de nombre Francisco, que puso un whatsapp en Canta Palomas, por donde nos comunicamos nosotros". Y, continúa Gonzalo por el teléfono de Blas Ramón contando su contacto con Francisco: "Cuando la vi dije 'esta paloma es la de Blas Ramón', se lo comenté a Francisco y esta misma mañana la recibió Blas Ramón".

Y bueno, ¿por qué se llama Polonia el Polonia? "No tengo ni idea", dice José, el secretario. Y, como él, los otros socios de la asociación cultural con los que habla el periodista se encuentran incapaces también de responder a la pregunta con la que comenzaba este reportaje. De modo que no queda otra que concluir así.

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