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Javier Durán

RESETEANDO

Javier Durán

Periodista

'La Manada' apabulla (2-1)

De la misma manera que ocurrió con la sentencia condenatoria a La Manada por abuso y no por agresión sexual, en el actual asunto de la deliberación de la libertad provisional de los no violadores también se ha hecho evidente la discrepancia de voto entre los magistrados: dos votaron a favor - siendo uno de ellos el juez que vio una orgía- de la libertad de los cinco sanfermines al no ver riesgo de fuga ni atisbo de repetición, mientras que un tercero se manifestó a favor de la prisión indefinida. Volvemos por tanto a estar en el paisaje de la Justicia ininteligible, dado que por muchos tecnicismos jurídicos que se utilicen para justificar la medida liberatoria, resulta intragable entender cómo estos delincuentes pueden cruzar la cancela de la cárcel pese a la alarma social que provocó el suceso de Pamplona. Hombres y mujeres lo que concluyen es que los argumentos de la defensa, finalmente, han triunfado, y que al final ha resultado beneficioso para La Manada la estrambótica afirmación de que la víctima no se resistió suficientemente, por lo que se desliza la probabilidad de que hubo un consentimiento. Nada de pánico ni de trauma bajo amenaza en el zaguán. Ni tampoco los alaridos de las bestias por el móvil tras consumar la salvajada. Ni que se le robara a la joven su terminal para dificultarle la denuncia o la petición de ayuda. La Manada tendrá que presentarse varias veces a la semana en el juzgado más cercano, no pisar las calles de Madrid y depositar una fianza de 6.000 euros por cabeza, una cantidad irrisoria que facilita la pronta salida a la rue de unos muchachos que en más de un ámbito, además de en sus barrios, son vistos como las verdaderas víctimas. Un absurdo cambio de roles en el que ha tenido mucho que ver la Justicia, quizás la más subjetiva que nos hayamos podido encontrar.

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