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la mirada femenina

El efecto Puigdemont

Tal vez eso de Be water my friend del maestro Bruce Lee deberíamos aplicarlo ahora más que nunca a la resolución del conflicto catalán. La frase hace alusión al principio taoísta de Wu Wei o principio de la acción natural no forzada.

No perdamos de vista que el objetivo, al menos para los que vivimos en Cataluña, es restablecer el diálogo, desmontar los extremos ó disolver los bandos (todos somos ciudadanos de primera independientemente de nuestra ideología) y restablecer la convivencia. También juzgar a los responsables del conflicto, por su puesto. Pero hacerlo en su justa medida.

El agua se adapta al terreno. Se anticipa, se cuela por todas partes. El agua es suave y transparente pero a la vez capaz de inundarlo todo. Es mejor ser agua que fuego y mEllos son especialistas en liarla. No en balde provocaron dos guerras mundiales con pequeños undarlo todo. Es mejor se agua que ás en lo que a conflictos políticos se refiere.

Lo que nos transmite esta frase es algo así como que no debes usar la fuerza para luchar contra la fuerza.

La decisión tomada por Alemania de extraditar a Puigdemont por el delito de malversación en vez de por el de rebelión no es el fin del mundo.

Conténganse todos aquellos hiperventilados (los hay por ambos bandos) y pregúntense si esa sed de venganza aportará algo bueno a nuestra sociedad.

Creo que ha quedado claro que lo esencial es que todos los ciudadanos cumplamos la ley.

Be water my friend inspiró a miles de seguidores de Lee en los setenta. El actor explicó, poco antes de morir, que deberíamos utilizar nuestra fuerza y la de nuestro adversario siempre de forma equilibrada.

Lo que sería de agradecer es que de una vez por todas pudiéramos clausurar el circo internacional ocasionado con este asunto.

Como vasco española residente en Cataluña siento auténtica vergüenza de que un tema interno esté en boca de la comunidad internacional.

Ya sé que fueron los independentistas los que nos han llevado a eso pero ahora agradecería que no entráramos en un rifirrafe con la justicia alemana.

El tribunal de Schleswig-Holstein opina que no hubo rebelión en los delitos cometidos porque no hubo violencia. Pero tal vez lo que no ha tenido en cuenta es que tanto Puigdemont como sus compañeros de gobierno siguieron las tesis del politólogo americano Gene Sharp, politólogo experto en nuevos métodos para tomar el poder y derrocar a un Estado en el siglo XXI.

Los métodos de Sharp son pacíficos. Al menos al principio. Se le atribuyen distintas revoluciones de color como el derrocamiento de Milosevic, la primavera árabe o el Euromaidan de Ucrania.

La ANC (Asamblea Nacional Catalana) ha tomado como referencia la obra de Sharp a la hora de movilizar la protesta en la calle. De la misma forma que están haciendo los políticos separatistas (PDCAT, ERC y la CUP).

Gene Sharp describe 198 métodos para derrocar gobiernos mediante lo que se conoce como golpes suaves. Se ha hecho conocida su obra por su capacidad de síntesis, logrando establecer una manera de derrocar a un estado en sólo cinco pasos.

Puigdemont conocía bien las ventajas de salir huyendo. Su intención deliberada de internacionalizar el conflicto me parece casi más grave que el conflicto en sí mismo.

El Estado Español y la mismísima Europa se está enfrentando a algo completamente desconocido. ¿Estamos dispuestos a establecer que estos llamados golpes suaves sean legítimos?

Los métodos de Sharp son infalibles si el Estado en cuestión está débil. Por eso es fundamental que el gobierno actúe con medida e inteligencia y desde la más absoluta transparencia para fortalecer nuestra democracia el máximo posible.

Esa es la única vía posible para vencer al secesionismo. Be water my friend, ahora más que nunca.

Si no lo logramos algún día todos los países europeos se verán afectados por lo que se denominará el efecto Puigdemont. Tiempo al tiempo.

Sólo los que vivimos aquí, los verdaderamente afectados por este asunto entendemos bien la problemática y las posibles consecuencias de las decisiones tomadas.

Aunque, desde luego, si algún día Cataluña llegara a independizarse tendremos que agradecérselo a los alemanes.

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