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sol y sombra

Puertas giratorias

Puede que Pablo Casado, bajo amenaza de imputación por supuestos privilegios universitarios, no consiga ser finalmente la "figura revitalizadora" que la derecha tanto reclama. Pedro Sánchez, en cambio, sí lo está siendo y de manera efectiva para su círculo más íntimo de la izquierda.

En apenas dos meses laborales, Sánchez se ha convertido en el presidente de gobierno más madrugador de la reciente historia de España en disfrutar de unas vacaciones en el coto de Doñana. Pero no se puede decir que no haya cumplido antes con un ambicioso programa clientelar. Al contrario, ha abierto una agencia de colocación en la Moncloa para sus amigos que hasta ahora nadie había igualado en tan escaso margen de tiempo. A su vez, el Instituto de Empresa ha fichado a su mujer como directora de un departamento de nueva creación. Se da la circunstancia de que Begoña Gómez había solicitado por un tiempo la excedencia en su trabajo. Según trascendió, para no perjudicar a su marido.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Ni en el caso de Gómez y, mucho menos aún, en el de Sánchez, que vendió un cambio regeneracionista en la política y ha empezado por hacer de las famosas puertas giratorias una prioridad sectaria con docenas de nombramientos políticos afines al frente de las empresas públicas. El estupor se traduce ahora en conmoción por el fichaje de la segunda dama en un puesto directivo privado presumiblemente creado para ella y después de que hubiera renunciado a su empleo de forma provisional para no interferir en la actividad de su marido. Obviamente, no se trataba de eso. Dicho en términos bananeros, era para "mejorar".

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