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sol y sombra

Agitprop en Doñana

El agitprop político no es nuevo, encierra un gran engaño. Del fin de semana de Sánchez y Merkel en Doñana salió el apoyo de la canciller alemana para destinar fondos de la UE a Marruecos con el fin de blindar su frontera. El caso es que se trata de una reiteración, porque las contribuciones económicas para la crisis migratoria ya las viene vendiendo el Gobierno español desde hace un par de semanas por lo menos. Es lógico que la Unión Europea contribuya con medidas a frenar el éxodo africano, porque no se trata de una cuestión que afecte exclusivamente a Grecia, Italia y España, los países fronterizos, sino al resto de la comunidad. ¿Cómo se puede concebir una Unión si no es con principios solidarios?

Sin embargo, Sánchez y Merkel, más el primero que la segunda, tenían que sacarle, además del avistamiento de los patos, un partido a esas horas de complicidad en Doñana. El presidente del Gobierno se ha sacudido así la presión del PSOE andaluz ante la la falta de recursos económicos para hacer frente a la inmigración. Las comunidades autónomas, incluidas en el reparto, ya se están preguntando cómo responder a la llegada de los infelices que cruzan el estrecho sin saber lo que les espera. Merkel, a su vez, pretende que con un nuevo reparto económico Alemania se pueda librar de los inmigrantes y que España corra con su suerte, después del "éxito" logrado por el efecto llamada. Es natural, el sentimiento de acogida no vende electoralmente lo mismo allí que aquí. En Alemania, de hecho, hace un tiempo que ha empezado a restar.

Otra lectura del encuentro estival en el Coto es que la canciller alemana le ha pedido a su simpático anfitrión una mano más dura con la política migratoria. Pero eso no es lo que transmite el agitprop monclovita.

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