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'Lo siguiente a Cárdenas'

La principal virtud de Lo siguiente es haber venido después de lo anterior. Hacer un show en el access time -la hora de cenar, vamos- de La 1 después de cien años del programa de Cárdenas es como entrenar al Real Madrid después de Lopetegui, salir a contar chistes después de Arévalo o ser presidente de los EE UU después de Trump. Más aún, es como entrenar al Real Madrid después de Arévalo, salir a contar chistes después de Trump o ser presidente de los EE UU después de Lopetegui. De entrada, a Raquel Sánchez Silva se le entiende cuando habla, se le nota desenvuelta ante las cámaras, consigue cierta química en sus entrevistas. Su programa puede verse sin temor a que en cualquier momento salga alguien defendiendo a los antivacunas o a los tierraplanistas. Va a ser difícil ver en la mesa del programa a protagonistas de la crónica de sucesos. Lo que para los espectadores de otras televisiones públicas del mundo es un mínimo incuestionable, para los espectadores de Televisión Española es motivo de gozo y regocijo.

Por eso estoy convencido de que el título original del nuevo espacio era Lo siguiente a Cárdenas, para recordarnos desde el nombre de dónde venimos, para que los espectadores lo tengan presente antes de criticar el programa. Las secciones de los colaboradores parecen de baratillo, sí, pero ¿se acuerdan de los colaboradores de Hora punta? Eso de poner imágenes antiguas de los invitados es más antiguo que las propias imágenes antiguas, de acuerdo, pero ¿cómo de antiguas eran las camisas de Cárdenas? La estructura del programa recuerda a otro que se emite simultáneamente dos botones del mando a distancia más allá, vale, pero es que la estructura de Hora punta replicaba el mapa del atolón de Kirimati tras un ensayo nuclear. Algo tenemos que agradecer al anterior presentador: haber bajado el listón a Raquel Sánchez Silva para que hacer Lo siguiente sea como entrenar al Real Madrid después de Trump, salir a contar chistes después de Lopetegui o ser presidente de los EE UU después de Arévalo.

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