Es deber de un rector clausurar los actos que abren y cierran los cursos académicos. Un deber que, al producirse protocolariamente el último, exige no abusar de los oyentes congregados en ellos, ni tratar de sustituir a los anteriores oradores que son los verdaderos protagonistas. Por eso estas disertaciones deben ser comedidas.

No puedo dejar de agradecer al ponente de la lección inaugural sus sabias palabras, que permanecerán en los anales de nuestra universidad, como un evento histórico, por tratarse de la primera lección magistral en un acto solemne de inauguración del curso académico.

Después del decreto de inicio de actividad podemos decir que este acto es formalmente el primer curso de la Universidad del Atlántico Medio de manera oficial. No obstante todos ustedes son conscientes que llegar a él ha exigido un esfuerzo continuado de decenas de años. Como se diría en argot taurino: no somos nuevos en esta plaza. Estos años de preparación han sido como los esfuerzos que se hacen al comprimir un muelle. Cuando el muelle se suelta después de haber sido comprimido, se despliega toda su energía y sube a alturas insospechadas; eso pensamos hacer en los próximos años: apuntar a lo más alto. Porque como decía Clement Stone, empresario y filántropo americano: "apunta a la luna, si fallas puedes golpear una estrella" y ya se sabe que para hacer un buen surco, un poeta dijo aquello de: labrador, ata tu arado a una estrella.

Al preparar este discurso me asaltaron algunas dudas. ¿Cómo debería enfocarlo? ¿Debería hablar sobre la excelencia de nuestro proyecto? Es verdad, pero también lo es que la labor anterior en Escoex y Bravo Murillo es el mejor argumento. Con este antecedente no hace falta remarcar nuestra vocación de excelencia y nuestra imbricación en la comunidad empresarial. Tampoco de la excelente acogida que nuestros exalumnos tienen en el mercado laboral en los cinco continentes.

Otra alternativa sería hablar de nuestros sueños como institución academica, de nuestra apuesta por la aportación científica y la docencia universitaria de calidad. En eso sabemos que "obras son amores y no buenas razones" y en breve lo demostraremos con la puesta en marcha de un programa doctoral transversal sobre el desarrollo del Atlántico Medio. Una institución universitaria que nace necesita del apoyo de muchas personas. Por tanto me van a permitir que les pida a todos ustedes que se incluyan en este apasionante proyecto y nos ayuden a incluir muchos más.

En esta Universidad sabemos que el camino que nos falta es complicado, que exigirá esfuerzos, que cometeremos errores, pero nos esforzaremos en conseguir éxitos. Para ello quiero solicitar la ayuda de toda la sociedad que nos rodea y, particularmente de todos ustedes. Queremos que nos apoyen en esta aventura que debe ser también suya. Les ofrecemos esta oportunidad, la de poder decir el día de mañana que participaron en un proyecto indescriptible, que fueron poetas ilusionados de la vida académica universitaria. Porque no hay mayor aventura que la del saber. Queremos estar abiertos a todos. Sabemos con Machado que la verdad (el objeto final de la ciencia) no es de uno solo. Por eso en su poemario Canciones nuevas, escribió: "¿Tú verdad? No, la verdad, y ven conmigo a buscarla".

Porque esta es una Universidad para todos y de todos. No es pública, pero tampoco tiene dueño. Es de iniciativa social. Su propia personalidad jurídica, una fundación, indica que nace con vocación de permanencia y de apertura, sin que tenga un propietario determinado. Al no ser de alguien en particular, puede y quiere ser de todos. Los miembros del patronato y cuantos colaboramos en ella, desde las personas de servicios, hasta el rector, somos meros administradores de un proyecto que pertenece a toda la sociedad, un proyecto inclusivo, al que todos están llamados a pertenecer: autoridades políticas de todo tipo, Administraciones Publicas, empresarios, entidades sin ánimo de lucro, sindicalistas, directivos, trabajadores, profesionales, mujeres y hombres, jóvenes, maduros y aquellos que acumularon la experiencia de toda una vida, alumnos, profesores, investigadores, mecenas y financiadores... A todos abrimos los brazos para que desde nuestra inspiración humanista y liberal podamos mejorar esta sociedad. Pedimos ayuda a todos y creemos que el proyecto merece la pena que la reciba.

Así que queridos amigos. Vengan a participar en esta aventura, aporten: ideas, sabiduría, alumnos, sean apóstoles de esta ilusión y, dada mi condición de economista, no puedo callar que también necesitamos recursos para investigar, crear cátedras, mejorar inmuebles, instalaciones y becas. Con su colaboración pueden ayudarnos en nuestro plan de becas y a realizar una investigación relevante y, con ello, devolver a la sociedad lo que ésta les ha dado.

Termino mi intervención cediendo la palabra al vicepresidente del Gobierno de Canarias para que declare abierto el presente curso académico.

Muchas gracias.