Agaete merece una mirada. Mucho más que un vistazo pasajero, una fotografía perenne que haga justicia a un paisaje que también es un símbolo grancanario. Imagen y retrato de un enclave que en la costa adquiere una carga emotiva singular: allí, en su muelle, Agaete es sentimiento de pertenencia al mar y al horizonte. Allí recordamos que somos islas y océano, como llegó a recordar por mucho tiempo un dedo de roca que apuntaba al cielo.

Quienes sentimos amor por la fotografía hemos cedido a la tentación de hacer clic y conservar el momento y el trazado de una rada que ha crecido más de lo que hubiera sido deseable para amantes del paisaje. Un muelle que ahora amenaza con extenderse hasta los límites de la Reserva de la Biosfera para emborronar esa foto, deformarla y reducir su encanto a un activo económico, rentable solo para unos pocos.

Nos negamos a aceptar esa imagen velada en el horizonte, desde Las Salinas a Guayedra: no es necesario ni imprescindible un macromuelle en el trazado del Norte, existen alternativas menos agresivas, por lo que nos oponemos firmemente a su ampliación. Es mucho más que destruir el paisaje, es robar a las generaciones futuras el imaginario colectivo que nos identifica y que merece la pena mantener.

Firmamos, por tanto, este manifiesto para conservar nuestra idiosincrasia isleña. Para seguir disfrutando las calmas de Agaete, el atardecer sin mácula sobre sus piscinas naturales y una cola de dragón sin más diques que oculten su silueta. Así como evitar una previsible mayor contaminación lumínica que nos impediría contemplar y fotografiar el manto de estrellas. Defendemos con este manifiesto que se considere el paisaje y su valor simbólico como un elemento que cualquier modelo económico sobre el que queramos construir nuestro futuro, debe incluir.

Por todo lo expuesto decimos: No al macromuelle de Agaete.