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Javier Durán

RESETEANDO

Javier Durán

Periodista

Detención de un facha

Queda en la atmósfera saber si el obseso detenido por la policía made in Cataluña hubiese atentado o no contra Pedro Sánchez, aunque el resultado hubiese sido una chapuza -queremos imaginar- a lo Mortadelo y Filemón. Pese al interrogante, no cabe duda de que el exaltado tiene todos los ingredientes para que el CIS le abra una carpeta aparte, por si acaso existan mucho más de catadura tan significativa. A estos tipos que se excitan con un arsenal de armas y que se retroalimentan a través del wasap con opiniones ultras no cabe más remedio que llamarlos fachas, una modalidad nacional envalentonada ahora con las pírricas hazañas de Vox e indignada por la exhumación de Franco. Por cierto, ambas conexiones aparecen en el detenido por supuesta conspiración para atentar contra el presidente socialista: por un lado, uno de Vox que se mensajeaba con él alertó a la policía del grado superlativo de su cuelgue, y por otro, el también atleta tuvo como padre al último alcalde franquista de una localidad catalana. Catalogarlo o no como fascista es relevante, dado que próximamente será motivo de discusión en España establecer si determinados discursos de un partido en ebullición son o no fascistoides. A la espera de acontecimientos, con esta detención disponemos del perfil de un individuo al que el juez de turno le ha visto los rasgos necesarios para poder cometer un magnicidio. No todos, claro está, tienen un arsenal debajo de la cama, pero él sólo necesita confirmar que siempre hay nostálgicos en el Valle de los Caídos. Sea o no para tener miedo, no viene mal recordar que tras la muerte de Franco un movimiento de ultraderecha se empleó con el terrorismo provocando al menos unas 70 muertes, siendo la matanza de Atocha el caso más relevante. Ojalá sólo sea un chiflado solitario, y no el modelo local de los aires ultras que recorren Europa de una punta a otra.

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