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reflexión

No todo vale

Ha trascendido en prensa escrita el contenido de una conversación privada entre dos compañeros de trabajo de la Administración de Justicia. Primero, vaya mis disculpas a la compañera por filtrar su audio, en el contexto de una conversación en un círculo que creí de confianza.

Todo arranca por la traición de una persona que, a saber con qué fines, y sin autorización del que suscribe, la comparte con no se sabe bien quién. Continúa el despropósito -a sabiendas del carácter privado de la conversación- con la inclusión del audio en un grupo de trabajo formado por diferentes miembros de plataformas sindicales de la Administración de Justicia en Canarias, y termina en los diarios escritos del Archipiélago.

El que suscribe, que es uno de los interlocutores de la conversación, enfatizó en dicho grupo de trabajo el carácter privado del audio, pero obviamente, los que orquestaron la historia buscaban otros fines.

En cualquier caso, una vez en conocimiento de todos, mi reflexión es que no deben estar del todo satisfechos con su propia acción sindical -con elecciones a la vista el próximo año- y parece que han visto la oportunidad de desviar la atención para que en lugar de sus propias incapacidades se señale a quienes no están de acuerdo con ella y a miembros de un determinado grupo político, que curiosamente fue el único que enmendó una propuesta de modificación de ley Orgánica del Poder Judicial, motivadora de la huelga nacional del 16N y que era irreversible ante el auspicio de los votos de los dos partidos mayoritarios del arco parlamentario español, destacando la anterior pertenencia de algunos de sus miembros a nuestro grupo sindical.

Co. bas Justicia Canarias apoyó activamente dicha movilización pese a no ser sindicato convocante, adhiriéndose con otras organizaciones sindicales que tampoco lo eran, y siendo una más en el para mí escaso lapso de tiempo con el que se preparó la movilización. Pero aprovechando el barullo, convenía echar barro sobre alguno de los votantes de dicha propuesta ya enmendada, especialmente sobre alguien que había sido compañera de la Administración de Justicia, para sacar su rédito sindical a pesar del carácter de la movilización.

No solemos entrar al trapo de determinadas cosas, es una cuestión de estilo, no ponemos fotos de nadie para confundir, ni afeamos en público acciones de otros compañeros que en el ámbito sindical funcionan con parámetros distintos a los nuestros, pero mal deben ver algunos las cosas, cuando necesitan publicitar conversaciones privadas para insistir en no sé qué mensajes.

El que suscribe, y la compañera interlocutora, tienen claro que en la acción sindical hay cientos de liberados que son fundamentales y esenciales para los fines que perseguimos; gente que lleva años dejándose la piel , quitándole horas a la familia, al descanso. No soy nadie para dar nombres, pero ellos saben que tienen nuestro respeto porque así se lo hacemos llegar muchas veces directamente. Pero no todos tienen esa vocación que no deja de ser de servicio público. Es más, utilizan esas liberaciones para uso y rédito particular y todas los conocemos. Convendría que cada uno se centrara en su trabajo con el máximo respeto hacia el de los otros, y que les pusiéramos coto a las invasiones de la intimidad, sobre todo cuando los fines de esas invasiones son espurios.

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