Llega el puente de la Constitución y, desde las 15.00 horas del miércoles, la zona de Venegas y León y Castillo se transforma en la ciudad fantasma. La falta de actividad en los edificios oficiales, los colegios Iberia y Claret y el instituto Politécnico convierten esta parte de la ciudad en un desierto humano, donde la mayoría de los negocios permanecen cerrados y tal parece que habitáramos en el lugar más tranquilo del mundo. Sin ruido y sin apenas tráfico, el movimiento se concentra en torno a las pastelerías y panaderías justo en las horas cercanas al mediodía.