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Reflexión

'Flygskam', la vergüenza de volar

En Suecia se está planteado con crudeza el debate ético de si es conveniente viajar en avión de vacaciones, por el impacto de la aviación sobre la producción de CO2 y el calentamiento del planeta.

Este movimiento está en parte movido por la adolescente Greta Thunberg, que está revolucionando las redes sociales con cerca de 20 millones de seguidores. Es la autora de la frase lapidaria "mientras nuestros padres juegan al final del juego de tronos, nuestro mundo se quema" y promotora de la huelga general mundial por el clima el próximo 20 de septiembre.

Greta ha sido propuesta al Premio Nobel de la Paz y congregó a cerca de dos millones de personas en varias manifestaciones simultaneas el pasado 15 de marzo, apoyada por más de 12.000 científicos alemanes, austriacos y suizos. En su intervención en las Naciones Unidas el pasado 12 de diciembre nos puso a los mayores a caldo: "Ustedes dicen que quieren por encima de todo a sus hijos, pero les están robando su futuro delante de sus ojos".

Las repercusiones de un éxito masivo de esta iniciativa sobre el turismo en Canarias podrían ser demoledoras. De hecho ya se ha reducido en Suecia el tráfico aéreo en más de un 5% en los últimos meses. Y en Alemania los Verdes han copiado esa iniciativa, La vergüenza de volar, como Flugscham y en Finlandia como Lentohapea.

Una modificación rápida del clima en el planeta (por ejemplo una gran ola de calor extremo) que pusiese de moda estas propuestas significaría un crack para nuestra economía y generaría un tsunami de desempleo, sacando del desván los fantasmas de la emigración.

Como resalta el doctor David Bramwell, científico reputado y exdirector del Jardín Canario, con el estado actual de la técnica el mejor y más natural y ecológico sistema para capturar el CO2 que producimos es plantar árboles. Gran Canaria mantiene solo un 9% de los bosques que tuvimos antes de la Conquista, es decir, hay terrenos sobrantes con vocación forestal; diariamente vertemos al mar más de 60 millones de litros de agua residual en proceso de depuración; muchas noches desperdiciamos (tiramos) electricidad porque los grupos productores son muy rígidos y con elevados mínimos operativos; y también iluminamos en demasía nuestra isla creando una contaminación lumínica antinatural que perjudica a las plantas al alterar su ciclo biológico.

Juntando estos ingredientes -suelo, agua y energía- para ponerlos en el lugar adecuado, podemos plantearnos bombear el agua depurada con esa energía no usada hasta la cota 1.500 y repoblar masivamente las cumbres y los terrenos no agrícolas de las medianías, creando balsas de protección de incendios con agua en presión y para las necesidades del riego.

Se podrían reforestar en los terrenos que son ya de titularidad pública o adquiriendo nuevos terrenos o en concierto con particulares, técnicas usadas ya en su día. Así como subvencionando a los particulares que planten por su contribución a la digestión del CO2, siguiendo el principio de que "el que contamine que pague y el que limpie que cobre".

Retomemos el hilo argumental inicial. Para compensar la vergüenza social de volar de vacaciones que pueden tener esos ciudadanos (sentimiento de vergüenza que puede ser muy fuerte en las sociedades del norte), podríamos en Gran Canaria comprometemos a plantar y cuidar un árbol por cada turista que nos visita.

Es decir, venderles la idea de que su visita no tiene repercusiones netas negativas en el planeta y encima está ayudando a que la isla sea más bonita, ecológica y habitable.

En paralelo nos comprometeríamos a forzar el ritmo de introducción de renovables en Canarias y el reciclaje para que el consumo de energía en su estancia en las Islas sea muy respetuoso con el medio ambiente.

También apoyaríamos el macroproyecto de reforestación en nuestra África vecina, el African Green Belt, que pretende parar el avance del desierto, proyecto que para nosotros tendrá además unas ventajas claras mitigando los sirocos y frenando la emigración.

Es decir, frente al flyskam, la flugscham... y todos los términos que saldrán, le diríamos al turista potencial: "Su visita ayuda al planeta y nos ayuda a racionalizar nuestros comportamientos".

Creemos que estos planteamientos defienden los intereses generales, racionaliza y apuntala el uso del suelo y del agua y va en las líneas programáticas de defensa del medio ambiente de todos los partidos. Además, el desarrollo del sector forestal ayudaría en parte a la diversificación de la economía y a la creación de empleo.

Falta cerrar el círculo.¿Como se paga? Habría que utilizar una combinación de impuestos finalistas (céntimo verde y otros...) con una mejora de la eficiencia de la gestión administrativa, las ayudas de la política agrícola y forestal comunitaria y española y todos los ingresos posibles que se generarán de las nuevas iniciativas para la transición energética.

El cambio climático nos va a obligar a movernos, y si somos inteligentes y consecuentes nos podremos mover (obligados o no) en la correcta dirección, posicionándonos adecuadamente ante los nuevos escenarios e incrementando además nuestra calidad de vida.

Julio Rodríguez Márquez. Doctor ingeniero de caminos y presidente del Colegio de Ingenieros; Carlos Velázquez Padrón, ingeniero forestal, presidente de Profor-Canarias;

Vicente Boissier Domínguez, arquitecto, presidente del Colegio de Arquitectos; Tomás Van de Walle Sotomayor, doctor en Sociología, presidente de la Real Sociedad Económica del Amigos del País; Juan Carlos Santamarta Cerezal, ingeniero de montes, decano del Colegio de Ingenieros de Montes; David Ramírez Medina, ingeniero forestal, decano del Colegio de Ingenieros Forestales; Rafael Molina Petit, economista del Estado, presidente de la Asociación del Árbol y el Paisaje (Adapa); José Jiménez Suárez, ingeniero de caminos, ex director general de Aguas; Fernando Celis Bautista, ingeniero industrial, ex delegado regional de Abengoa; Eugenio Reyes Naranjo, presidente de Ben Magec.

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