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Javier Durán

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Javier Durán

Periodista

La ONU revisa el 'Guernica'

La Fundación Negrín profundiza a través de sus archivos en la raíz internacional de la guerra civil con la exposición 1939, la derrota de las democracias, a la vez que reclama ayuda institucional para la catalogación de los 150.000 documentos depositados en la sede de la calle Reyes Católicos, mientras la ONU cree que el Guernica exalta las atrocidades de los republicanos frente a los fascistas. Esta conexión trifásica podría parecer afectada en exceso, pero en realidad nos sumerge en una visión desgraciada: la II República en desventaja frente a Franco y su reconocimiento internacional, de ahí que el error de la ONU sobre la intencionalidad de Pablo Picasso sólo sea la hijuela de una vieja tradición de apoyo al dictador. Y queda, por último, la involución que cuaja en torno a los papeles y las personas republicanas, cada vez con más necesidades en cuanto al rescate de su valor patrimonial. No me extrañaría nada que cualquier opinante saliese en tromba para decir que la ONU tiene razón al culpar a los republicanos -era la teoría de Paquito- de aquel ensayo de la aviación nazi sobre la población de Guernica, o que todos los papeles que atesoró el científico Juan Negrín -seguro que previendo este revisionismo- son una mierda para tirar a la incineradora. La orfandad de la Fundación Negrín es un escándalo mayúsculo, pero, insisto, en el contexto de una verdadera involución que trata de borrar de la memoria todo lo que ocurrió de 1936 a 1939, y los años de dictadura. La ONU puede corregir la estupidez que ha puesto en sus herramientas digitales, aunque su mismo analfabetismo funcionarial no deja de ser un recurso imprevisto para poner el énfasis en la cantidad de energía con la que alimentó al Régimen y embarcó a toda una generación de españoles en un drama eterno. Llueve sobre mojado.

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