Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

ARTÍCULOS DE BROMA

Siete maneras de mentir

Después de abrazar el preacuerdo, el eco de la fonoteca repite las palabras de Pedro Sánchez contra cualquier pacto con Unidas Podemos. Sánchez, descolgada la faz de presidir en precario y de maldormir aun sin haber pactado con Iglesias, adelgaza con la dieta de pan duro de comerse sus palabras recientes.

El eco público siempre trae de vuelta mentiras y desplantes políticos que habrían quedado mejor boca adentro. Después de 42 años y siete presidentes del gobierno no es nuevo que haya embustes, sólo cambia el estilo al hablar de modo contrario a lo que se sabe, se piensa o se siente.

Con qué solemne y austera firmeza mentía Adolfo Suárez, convencido, como tantos otros políticos y periodistas abuelos de la Transición, de que no debíamos saber la verdad y no sólo para que no se enterara el Ejército. Con qué acerada e inoxidable ingeniería quedaba ajeno a la verdad, a su contrario y a la explicación Leopoldo Calvo-Sotelo, nacido para obedecer, es decir, mandar como es debido.

Cuánta astucia gastaba Felipe González -"OTAN, de entrada, no"- para engañar y ocultar sin mentir usando con fullería la confianza cedida. Mentira sin mentira: juegos de mente. El cinismo granítico de José María Aznar burlaba la verdad, y se burlaba de ella, sin remordimiento alguno. Con cuánta fe creía y cree sus éticos camelos José Luis Rodríguez Zapatero. Ay, aquella desvergüenza apática con la que Mariano Rajoy fingía no mentirnos para no engañarnos. Esto es así, oiga.

Lo que hace ridículos los desdichos de Sánchez es que traicionan el falsete sincero, esa inflexión en la voz de anuncio de gel de ducha que rompe la distancia interpersonal para mentir al oído y pedir que creas, sepas y sientas algo y su contrario, porque nos va a gustar, sobre todo a él.

Compartir el artículo

stats