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cartas a gregorio

Manuel Ojeda

Periodista

Vergel de pobreza sin par...

Cuando a principio de los noventa los españoles íbamos de compras a PortoBello, los ingleses nos llamaban "Give me two", en español "Deme dos", porque nos parecía todo tan barato que comprábamos las cosas a pares.

Pero todo cambió cuando llegó el euro que, lejos de equilibrar la economía de los 28 países de la Unión, aumentó sus diferencias de forma considerable y, consecuentemente, ya no podemos salir de nuestras fronteras sin hacer el ridículo, porque no tenemos la misma capacidad adquisitiva.

Cuando el 1 de enero de 2002 entró en circulación el euro, el salario mínimo en España era de 442 euros, mientras que en Francia era de 1.124, en Reino Unido 1.109, en Bélgica 1.163 y en los Países Bajos, que alcanzaba los 1.231 euros.

Y aún persisten las diferencias a pesar de aquella pretensión de Bruselas de que toda la UE tuviera el mismo SMI.

En Madrid se paga por una cerveza 2,50 euros y la misma cerveza cuesta en París 4,5, lo cual me parece muy bien, pero resulta que el salario mínimo en Francia duplica y más el que tenemos en España, y eso es lo que hace que los españoles seamos unos parias en Europa.

La Unión Europea acaba de negociar un acuerdo de retirada con el Reino Unido y, en base a ese acuerdo, a partir del 31 de diciembre de este año ya no se aplicará la legislación de la UE, incluida la libre circulación de personas.

Los británicos deciden finalmente divorciarse de los países de la Unión, cuya pertenencia implica la aceptación de las llamadas "cuatro libertades fundamentales": la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales.

Después de tantos años el sueño de la UE se desmorona, y el principal argumento a favor del brexit es que los británicos van a recuperar el control sobre sus propios asuntos, sobre todo el de sus fronteras, lo que les permitirá un mejor control de la migración.

Los partidarios del nuevo acuerdo aduanero argumentan que el Reino Unido podrá negociar ahora acuerdos comerciales con otros países sin contar con la aprobación de Bruselas.

Tendremos, entonces dos Europas, la de los 27 países de la Unión Europea y la del Reino Unido. Ese parece ser el signo de los tiempos, y así como la Iglesia católica tiene dos papas, en España tenemos también dos reyes y dos reinas con sus correspondientes asignaciones económicas, que no íbamos a ser menos.

A todo esto, Gregorio, Canarias ha pasado a ser un vergel de pobreza sin par..., y si nuestra única fortuna es el turismo, no podría ser mayor nuestro infortunio después de la quiebra de Thomas Cook.

Canarias es la segunda comunidad española en pobreza, y muy pronto empezaremos a notar los efectos del brexit. Y si todo eso lo bañamos en las aguas marroquíes que nos rodean, mejor será que hagamos nuestro propio Canarexit...

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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