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Jugar por fuera y jugar por dentro

El deporte en general y el fútbol en particular son abundantes en innovaciones lingüísticas. En una primera etapa, y dado que la mayoría de las modalidades del juego fueron un invento británico, las palabras a utilizar fueron inglesas, o deformaciones de las inglesas (orsay por offside, fau por foul, guardameta por goalkeeper, penalti por penalty, marcar por score, delantero centro por centre forward y así sucesivamente). Un vasallaje literario comprensible, sobre todo cuando algunas de las entidades que empezaban a practicarlo se llamaban Racing, Sporting o Athletic. Hubo un intento de españolizar la palabra football cambiándola por la de balompié, pero en la practica no cuajó pese a que el Betis sevillano la lleva como primer apellido (Betis Balompié).

Cuando el que esto escribe se aficionó a leer crónicas sobre el fútbol era cosa normal que en las páginas deportivas de los periódicos conviviesen dos clases de autores: los literatos de buena pluma y los prácticos que entendían de los intríngulis del juego pero estaban peleados con el diccionario. Yo conocí a los dos tipos. Los primeros solían venir rebotados de otras secciones, reputadas como más nobles, y los segundos habían empezado haciendo preguntas en las casetas al término de los partidos.

De los literatos de buena pluma me quedan en la memoria algunos párrafos como los que reproduzco a continuación. Uno corresponde a un partido entre el Real Madrid y el Zaragoza en el que el equipo aragonés estuvo metido todo el tiempo en su área para defenderse del acoso. "Rial percutía las abroqueladas defensas mañas", escribió. Rial era un finísimo interior argentino que fue compañero de Di Stefano y las abroqueladas defensas mañas fueron aquella tarde Reija, Santamaría y Cortizo, con Yarza de portero. O esta otra: Mmúsculo, sudor y regate, Di Stefano avanza" que tiene claras resonancias machadianas de "polvo, sudor y hierro, el Cid cabalga". Luego de esto, he leído crónicas muy buenas firmadas por Vargas Llosa e incluso otras pariguales en calidad a futbolistas famosos.

Digo estas cosas porque mi afición a la crítica deportiva me lleva a tomar nota de algunos cambios de estilo. Por ejemplo, esa moda de opinar sobre "jugar por fuera" y "por dentro" que pueden desorientar al lector. Por fuera es imposible jugar porque nos saldríamos del campo de juego e incluso saldríamos del estadio. Y por dentro es obligado hacerlo siempre, salvo cuando el balón sobrepasa las rayas que delimitan la cancha. Otra cosa es que quieran expresar el juego por los extremos (pegados a la raya de cal para abrir el campo) o el juego interior disputando el control de la parcela central. Creo que así se entiende mejor.

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