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el callejón del gato

"La mala" costumbre de cumplir lo que se promete

Días pasados hemos asistido a cómo el presidente de los Estados Unidos era absuelto por el Senado de aquel país del 'impeachment' al que fue sometido por sus adversarios demócratas en plena carrera electoral. El error de estrategia por parte de los demócratas ha sido mayúsculo. Por tercera vez se somete a un presidente a este proceso en EE UU, pero es la primera que se hace antes de unos comicios a su segundo mandato. Muchos aún se sorprenden de cómo un presidente que en un principio no tenía sino el 46% de los votantes ahora sale reforzado con un 48% y subiendo. Lo que más llama la atención es que, a pesar de su peculiar y a veces estrambótica forma de comunicarse, la realidad es que de forma escrupulosa va cumpliendo todas y cada una de las promesas que hizo en su campaña en la carrera hacia la Casa Blanca.

Ahora que está muy de actualidad lo del estado del bienestar, el presidente Trump ha llevado a EE UU a sus máximas cotas de confort y riqueza económica desde Ronald Reagan.

Como en la mayoría de las elecciones en todos los países, las elecciones no las ganan unos, sino que las pierden los otros. En el caso de los demócratas no son capaces ni de ponerse de acuerdo en los primeros 'caucus' que se han celebrado en Iowa; es más, todos pudimos seguir a través de la televisión cómo la presidenta demócrata del congreso, Nancy Pelosi, se permitía la licencia de romper de forma ostentosa los folios del discurso anual del Estado de la Unión en las mismas narices del presidente, haciendo buena la cita del duque de la Rochefoucald: "Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera del alcance de ellos". Evidentemente, faltó tiempo para que las redes sociales se abalanzaran sobre ella criticando tal actuación.

Fácil es prometer algo a alguien, difícil es cumplir esa promesa, en definitiva, no ilusiones o con palabras, si vas a desilusionar con tus actos. Hay algunos políticos que tienen la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo, mientras tanto los sufridos ciudadanos son tomados como banco de pruebas hasta que aprenden y cuando aprenden no saben rectificar.

En los últimos tiempos nos hemos acostumbrado a que las promesas de los políticos son olvidadas, pero no por el pueblo, que no olvida a Quevedo: "Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir".

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