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La Provincia - Diario de Las Palmas

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APUNTES

Si los Colón levantaran la cabeza?

Cristóbal Colón, el descubridor del Nuevo Mundo y almirante de la Mar Océana, bregó con mares bravíos y furiosos vientos, con indígenas que le opusieron resistencia en sus tomas de tierra, con desertores y traidores, con envidiosos que conspiraban contra él en la Corte móvil de los Reyes Católicos... Luchó en los famosos pleitos contra cortesanos y la propia Corona y contra aventureros que querían despojarle de sus glorias y privilegios?

Los siglos, por fin, le dieron la gloria. Pero en un rincón del Atlántico, cientos de años después de la epopeya, aún hay quien pleitea y duda incluso de un documento que hasta ahora nadie había puesto en tal solfa hasta que se desata una cruenta guerrea empresarial alrededor de un enclave en el sur grancanario: Maspalomas, donde estuvo Colón, acompañado de su hermano Bartolomé y de su hijo (ilegítimo) Hernando, que entonces tenía 13 años. Lo deja bien claro el multieditado libro suyo Historia del Almirante.

Dice Hernando: "Llegamos a la Gran Canaria el 20 de mayo [de 1502] surgiendo en las isletas. El 24 pasamos a Maspalomas, que está en la misma isla, para tomar el agua y la leña que eran necesarias para el viaje. De aquí [o sea, de Maspalomas] partimos la noche siguiente hasta la India con próspero viaje?"

Sin embargo, hace unos días, tres profesores universitarios y reputados historiadores expresaban sus serias dudas sobre tal acontecimiento, sumándose a otros recientes descreídos. No tenían claro que la declaración de Bien de Interés Cultural del Oasis y la Charca fuese correcta, a pesar de que el TS ha sentenciado el caso y la cosa. El BIC fue instado por el Cabildo y respaldado por numerosos expertos para proteger aquel entorno, sobre todo después de un proyecto de macroreforma del hotel Oasis que ponía en serio peligro la visibilidad, y la superficie, del palmeral y la charca.

El argumento que sustentaba el BIC era precisamente la estadía de Colón y sus naves, "para tomar el agua y la leña". Se supone fundadamente que tuvieron que desembarcar, pues en el mar el agua es salada y la leña no existe donde no hay árboles o arbustos.

Uno de los puntos de la refutación, que empezó en medio del fragor periodístico, político y judicial de la encarnizada contienda hotelera, es que el término Maspalomas es muy elástico, porque en aquellos tiempos tal denominación abarcaba hasta Arguineguín; sin embargo, cartografía de la época, como mapas de 1616, se refieren a la "punta de Maspalomas", que todo el mundo sabe dónde está.

Otro elemento para desacreditar el dato aportado en primicia informativa por Hernando Colón es que cuando dice que estuvo en Maspalomas tenía 13 años. Pero cuando escribió el relato, entre 1537 y 1539, tenía 50.

Además, con el tiempo y un gran tesón e inquietud de conocimientos se había convertido en un afamado cosmógrafo y un hombre ilustrado. Si él dice que estuvo en Maspalomas, es que estuvo; no cabe confusión. Su palabra en este asunto debe considerarse un documento relevante.

¿Pero dónde concretamente se cortó la leña para las cuatro naves, Santa María, Santiago, Gallego y Vizcaíno, que llevaban a bordo 140 hombres?

El fondeo (pues no había muelles) es lógico que se hiciera al soco de la punta de Maspalomas, y en una especie de ensenadilla limitada hacia el oeste por otra punta, "punta Mujeres", que albergaba un poblado aborigen que aún hoy está a la vista, pared con pared con el paseo Maspalomas-Meloneras.

Suponer que la leña y el agua se recogiera en el entorno del actual Oasis y la Charca tiene una base sólida. Había "más palomas" (aves en general) que en otros lugares de la costa por la abundancia de agua dulce y de la vegetación del oasis, de mucha mayor extensión que la actual.

Lo que de verdad está enredando y contaminando esta historia es la para mí absurda, extemporánea y tiquismiquis polémica historicista, suscitada al socaire de una contienda económico-conservacionista con dos bandos: los que pretenden seguir tratando la zona como un enorme solar y los que quieren mantener para generaciones venideras lo poco que ha ido quedando tras los años del boom turístico y el yo lo vi primero.

La pregunta es, por lo tanto, un clásico: ¿a quiénes no conviene que Colón estuviera en Maspalomas los días 24 y 25 de mayo de 1502? Las dudas y las sospechas siempre tienen pasaje de ida y vuelta.

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