Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

OBJETOS MENTALES

Abuso y altruismo

El fenómeno de los abusos y explotación sexual, protagonizado en el IMAS (Instituto Municipal de Atención Social de Palma de Mallorca) bajo la tutela del Consell Balear, subraya, una vez más, la indisposición humana para colaborar y dirigir esfuerzos tendentes a un fin común. Un experimento con antropoides superiores (en este caso con chimpancés) para evaluar la capacidad colaborativa de los mismos, confirma que la cooperación contiende con otros fenómenos que la dificultan. Dicha experiencia de laboratorio consiste en una labor conjunta entre dos chimpancés (en este caso deben tirar cada uno de una cuerda) para acercar una bandeja colmada de deliciosa comida. La conclusión del experimento determina que uno de los chimpancés se hace el longuis o colabora con menos esfuerzo, aunque espera el fruto del beneficio en la misma medida. Pensemos en la situación arriba descrita de los abusos de explotación sexual de Baleares como un experimento, una parte de sus miembros realiza la tarea con aplicación y esfuerzo, y la otra parte, displicente y egoísta, espera aprovecharse de la situación para su propio beneficio. Ajena al fin propuesto. Más allá de la condena moral que supone esta situación, revela cierto parasitismo social, una asimetría de esfuerzo de las partes en acción en la experiencia para alcanzar un bien y que, de tratarse una entidad, termina en fracaso cuando el número de egoístas la colapsa y, sin sanción punitiva, crea un riego moral. O cuando los altruistas y generosos presos de la entropía desisten, lo cual agrava y provoca la erosión y el derrumbe de la institución. El descarado aprovechamiento de una parte de la sociedad, sin que medie sanción moral, disipa el esfuerzo y la cooperación. Por otra parte, las esperanzas puestas en una estrecha colaboración resultan vanas o poco esperanzadoras. El histórico de entidades con intenciones de cooperación y altruismo subraya las pocas habilidades humanas con fines colaborativos. Lamentablemente es un hecho que se constata, una y otra vez. En la actualidad, la necesidad de participar se hace tan urgente que, de no hacerlo, un Apocalipsis social parece más cerca que lejos. Estos días, la calima apocalíptica que se cierne sobre Canarias constituye un ejemplo de cómo sería un clima hostil para las personas, de esfumarse la imprescindible cooperación en un sentido apropiado. Pero, me temo que una parte de los grupos de naciones, o entes que compiten, ha llegado a la conclusión de que la situación actual les beneficia. O bien, han decidido que el esfuerzo lo realicen otros. Porque si elevamos el listón y ponemos la meta en el altruismo, la situación se vuelve demoledora. Puede que la especie homo no esté dotada para una colaboración compleja, porque carezca de los estados internos de conciencia para la colaboración. Incluso una bacteria de la especie Myxococcus xhanthus, sin mente, coopera eficazmente para alimentarse. A la vista está que ni siquiera esa habilidad la posee la especie humana. Para demostrarlo, basta con exponer los datos de la FAO sobre el hambre en el mundo. Definitivamente, creo, que no somos una especie dotada, ni mucho menos, para el altruismo, expresado en figuras de acción absolutamente desprendidas de todo egoísmo.

Compartir el artículo

stats