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La Provincia - Diario de Las Palmas

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EL PALIQUE

Fulminar

De vez en cuando resucita el verbo fulminar. Casado fulmina a Alonso. Y no resucita fulminantemente, resucita por lo general en tercera persona del presente: él fulmina.

Nos pasamos la vida tan ricamente con otros verbos pero de cuando en cuando nos viene a la cabeza, a la política y a la realidad, el verbo fulminar, que suele ser sin igual. Sin parangón. Vamos, que cuando hay que utilizarlo hay que utilizarlo. No es cesar, que además cesar a uno no lo cesa nadie. No es eliminar. No. Es fulminar. Yo no sé si a usted lo habrán fulminado alguna vez. A mí una vez lo intentaron pero escapé de milagro y aquí estoy, maravillado por el verbo de marras.

Fulminar es destruir, matar o causar daño de forma instantánea, sobre todo. Aunque, más figuradamente y en segunda acepción es impresionar mucho a una persona o hacer que se quede sin respuesta o reacción. Eso es lo que ha hecho Pablo Casado, que ha impresionado tanto a Alonso que el pobre se ha ido de la política. No es país para sorayistas. Y menos, País Vasco. Fulminado se debió quedar también Iturgaiz, que estaba retirado de la cosa pública y que ahora es reclamado por el líder de su partido. Iturgaiz es hombre valiente y valioso, lo ha demostrado, ahí es nada ser del PP en un sitio donde, hasta hace poco, por serlo te podían dar un tiro en la nuca. O encontrarte con gente que justificara tal cosa. Pero está demodé y viene ahora con un mensaje convergente con Vox que tal vez lleve a los populares a la nada. Además de regalarle uno o dos escaños a Ciudadanos, que es el único partido de Euskadi que no es foralista y que no habría entrado a la Cámara vasca por sí solo nunca.

Como es bien sabido, en política "nunca" quiere decir "ahora". Claro que a lo mejor nos equivocamos y con ese mensaje radicalmente derechista consigue aglutinar a todas las derechas no nacionalistas y mantiene el tipo. Aunque mejor tipo, tipín, tenía Alonso, que mantenía esa delgadez de hombre nervudo y con garra. De aguerrido sorayista. Se impone cierto aznarismo en el PP de Casado, a decir de observadores atentos. Que no dejan de Iturgaiz en la herida del PP vasco. O de hurgar en Iturgaiz. Por ver qué queda del que sacó los mejores resultados posibles para el Partido Popular en Euskadi. Y si no les vale lo fulminarán.

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