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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Javier Durán

RESETEANDO

Javier Durán

Periodista

Jardín y marketing

Los jardines endulzan al gris más gris. El más malo de la película se convierte en un bonachón si trata con mimo unas delicadas camelias. Su apariencia intratable queda ablandada bajo el canto de los pájaros, el murmullo natural del agua de una fuente y el ruido tenue de la hoja que cae del árbol. Pedro Sánchez y Quim Torra pasan del recuento de tropas en acción a un paseo entre la vegetación de Moncloa. El país, de pronto, se eleva a la diplomacia francesa, a esa forma que tienen los galos de hacer todo con dosis de vaselina. Los dos se deslizan por la luz del mediodía igual que unos botánicos derramando latinajos sobre los parterres. En una España con tanto déficit de zona verde, sus presidentes suelen dejar una impronta personal entre los prados de la gobernabilidad. Felipe se hizo su propio plan quinquenal de bonsáis, y Sánchez dicen que ama los cactus. Desconozco la sensibilidad de Suárez, Calvo Sotelo, Zapatero, Aznar y Rajoy en estos menesteres. El último habitante de palacio, no obstante, ha querido ir más allá del cuidado y mimo de la planta. En el quirófano donde se descuartiza el mensaje político saben que el jardín inflama el ambiente de olores narcotizantes, pero también que resulta un buen aliado para el marketing que lima la tensión. El estadista y el no estadista se desgajan del dicharachero grupo de ministros y exasesores de Puigdemont para enfilar los pasillos arbolados de este paisaje que fue, en su momento, tierra de combate fratricida en la Guerra Civil. Los contenedores ardiendo, los comandos de resistencia, las llamadas a la rebelión, la lucha de las urnas por el referéndum, las condenas del Supremo a los independentistas, los alardes retadores... Todo ello se desvanece bajo el foco de este paseo, que expide el tufo -o al menos lo intenta- de un aire presidencial Kennedy/Obama, o un encuentro de Merkel con alguno de los lobos esteparios que pueblan la campiña europea. El encuentro de la comisión bilateral se saldó con el compromiso de otro reunión bilateral, que podría ser un picnic en la pradera, quizás con Pablo Iglesias. Pero lo más relevante es esta travesía espiritual, como si ambos se hubiesen despojado de sus fobias y filias para dedicarse a hacer un inventario de insectos.

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