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La Provincia - Diario de Las Palmas

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OBSERVATORIO

La digitalización como respaldo contra la crisis

Las grandes crisis devienen inevitablemente en profundos cambios sociales. En ocasiones, estructurales y transversales, como la reconstrucción de países enteros tras una gran guerra. En otras, altera hábitos cotidianos aparentemente menos importantes pero de gran impacto colectivo: por ejemplo, tras la gripe española, y gracias a las observaciones de los médicos, escupir en la calle pasó a ser una costumbre mucho menos tolerada (aunque siempre queden irreductibles para esto). Hoy estamos inmersos en una crisis sanitaria global, que vivimos bien de cerca: un shock mundial que esta generación había evitado hasta ahora. Afortunadamente, no nos pilla con piedras y palos como hitos en nuestro umbral tecnológico.

En efecto, hoy habitamos también otros espacios, los digitales, que debemos empezar a considerar bien en serio como un respaldo ante el colapso social y económico, además de sanitario (el que primero importa). Esos mismos escenarios digitales han albergado grandes bulos y una ingenua banalización de la enfermedad, pero también propician una información actualizada y en tiempo real sobre la crisis. Y, además, albergan nuevas posibilidades para aliviar los efectos tangibles y no tan tangibles (los psicológicos) de lo que ahora afrontamos.

Aislamientos, cuarentenas y restricciones necesarias de la movilidad invitan primero a reforzar nuestras estructuras de teletrabajo, que desde una primera mirada desde el establishment era sospechoso de ser una tentadora plataforma para el escaqueo laboral. Los que hoy lo practican saben que, por lo general, se trabaja más en casa, a resultado entregado, sin excusas. Estamos descubriendo que en el sector público y privado encontramos carencias importantes en este apartado (trabajar desde casa), pero también contamos con escenarios que nos permiten una mejora instantánea, como las que ofrecen las grandes plataformas de uso masivo en la red.

La teleasistencia sanitaria también se perfila como una necesidad de presente y de futuro, más en el caso de una pandemia en el que un porcentaje significativo de los contagiados pueden pasar el virus en aislamiento doméstico. Reforzar la Sanidad pública con esta suerte de herramientas debe ser considerado un imperativo en adelante. Que quede claro: lo digital, en Salud, cada vez importa más.

Queda, por supuesto, cómo pasar la cuarentena en el hogar. Un tuit recordó esta semana que a los abuelos de los millennials se les pidió que fueran a la guerra, y que a ellos sólo se les reclama que se quedaran en casa. "Menos mal que tenemos Netflix" es algo que se ha oído con frecuencia en estas fechas. Y, es cierto, las plataformas digitales de entretenimiento permiten esa necesaria desconexión de la angustia.

Y como desconexión ociosa se suele aludir también a los videojuegos o, en un tono competitivo más serio, los eSports. Pues bien, ocurre que en estos espacios digitales podemos encontrar mucho más en estas fechas. Desde planes de entrenamiento físico hasta exergames como el Just Dance que nos pueden permitir programas de horas de ejercicio físico para los más pequeños, sin salir de casa. Hay alternativas aún más interesantes: el CSE que han impulsado en Finlandia (para hacer fitness en casa), el Multiball en Alemania o el Bkool, a nivel global (competiciones virtuales de ciclismo). Será una oportunidad para los padres el conocer ese mundo y que sus hijos lo usen de una manera saludable. Que sepan que hay unas normas europeas del uso de videojuegos (PEGI) que les ayudarán a tomar decisiones al comprar un videojuego pues proporcionan clasificaciones por edad y con un código de conducta. El estudio Potencialidades y límites educativos de los videojuegos activos: una investigación basada en entrevistas a docentes de Educación Física, firmado por Igor Conde-Cortabitarte, Carlos Rodríguez-Hoyos y Adelina Calvo-Salvador, es sólo uno de los que revelan los aspectos positivos que pueden destacarse de los videojuegos activos (algunos son eSports) en este apartado educativo.

Incluso hay profesores valientes que, desde otra óptica, diseñan propuestas didácticas en torno a juegos como Minecraft. En Educación también debemos apuntar al espacio digital como gran solución para las épocas de suspensión general de las clases. Desarrollar con sus alumnos metodologías educativas como el Flipped Classroom que transfiere determinados procesos de aprendizaje fuera del aula. Muchos docentes se han convertido en improvisados youtubers para impartir sus clases a distancia. Plataformas como los MOOC existen, pero, qué sorpresa, descubrimos que el alumnado en general y una parte de los profesores no conocen este escenario. No creo, al menos, que se pueda decir que son recursos superpopulares a día de hoy. Algo que revela que no hemos dado la importancia que merecen estas soluciones.

Con todo, podemos esperar que los espacios digitales sirvan como alivio e incluso respaldo ante la crisis. Luego, algunos de sus héroes están comenzando a dar incluso lecciones de compromiso. El campeón del mundo de League of Legends, FunPlus Phoenix, ha donado un cuarto de millón de euros a la lucha contra el coronavirus. Otro conocido jugador de LoL, Faker, se ha sumado con 25.000 dólares.

¿Qué deberíamos aprender? Que cada uno de esos escenarios digitales presenta un desarrollo imparable gracias a la iniciativa de empresas e individuos... y que tendrán que ser regulados por las administraciones para exprimir su potencial y su impacto social positivo. La consola es ya mucho más que una seductora consola para pasar mejor la cuarentena. Y regular desde el Estado es mucho más que establecer los márgenes de un negocio: hablamos de Salud.

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