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RESETEANDO

Cumpla el prospecto

Bajo la pandemia hemos descubierto la certeza del efecto Dunning-Kruger (cuanto menos sabemos, más creemos saber); hemos constatado que los globos sonda aún funcionan; hemos comprobado que los bulos mantienen el mismo vigor tóxico para abrumar a un gobierno o para confundir a la sociedad... Y vamos a poner a prueba, una vez más, si la tendencia humana al estrépito en circunstancias extremas se contiene, o bien se pasa a la extravagancia o a la excentricidad. Lo que se ha llamado oficialmente la transición a la normalidad, no lo es realmente: lo habitual era el confinamiento, y ahora vamos a la anormalidad con una libertad vigilada y escrupulosamente normatizada. En dicho estadio de convivencia, la primera fase de la desescalada nos sitúa ante cuestiones muy correosas: hay que reclamarle a la ciudadanía que atienda a la simpleza (a la anti-inteligencia), de manera que cumpla el prospecto de las indicaciones sin abrir matices, sin entrar en particularidades sobre lo que está previsto en el estadio de evolución 0. Las redes sociales son ya un hervidero que tratan de abrir hijuelas con respeto a lo decretado. Al personal no le queda más remedio que vivir en su propia piel el humillante ladrido del jefe: "Aquí no se te paga para pensar, sino para trabajar". Atendamos, entonces, lo que sutilmente nos quiere decir el gran hermano, que con la que tiene encima no está para especificar si es posible meterse en una piscina, coger la tabla de surf o hacer picnic en el parque que está al lado de casa. No todos estamos preparados para montar un mueble de Ikea, pero sí para tener a mano a alguien con una mente más pragmática que nos instruya entre la proliferación de gráficos que ordenan la vida desde hoy. Pero ocurre que en ocasiones al dueño de su inteligencia no le pasa ni por el extremoduro mirarse al espejo, como ocurre con Rajoy y su deporte mañanero. En el caso de confirmarse su sanción por burlar el confinamiento, estaríamos ante el fenómeno de un expresidente ungido de un poder que lo coloca fuera de cualquier orden y concierto, un extraterrestre rodeado de humanos sometidos a la regla. La condición ideal para empezar el tránsito a la normalidad es ser un autómata.

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